sábado, 12 de mayo de 2012

LEYENDA DE LOHENGRIN

LOHENGRIN  WAGNER AQUI:
http://www.youtube.com/watch?v=LMtRof9qJG8

 Lohengrin es una ópera romántica en tres actos con música y libreto en alemán de Richard Wagner. Fue estrenada en Weimar el 28 de agosto de 1850. La historia del personaje epónimo está tomada de un romance alemán medieval, especialmente el Parzival de Wolfram von Eschenbach y su secuela, Lohengrin, escrita por un autor diferente, a su vez inspirada por la épica de Garin le Loherain. Forma parte de la tradición del Caballero del Cisne. Forma parte del Canon de Bayreuth.
La ópera ha inspirado otras obras de arte. Entre aquellos profundamente conmovidos por la ópera de cuento de hadas estuvo el joven rey Luis II de Baviera. Der Märchenkönig ("El rey de cuento de hadas") tal como lo llamaron más adelante construyó su castillo ideal de cuento de hadas y lo llamó "La nueva piedra del cisne," o "Neuschwanstein", por el Caballero del Cisne. Fue el mecenazgo del rey Luis lo que más adelante proporcionó a Wagner los medios y la oportunidad de componer su ciclo épico El anillo del nibelungo, para el que construyó un teatro en el que se pudo representar.

Se la considera la más «italiana» de las óperas wagnerianas, incluso se acostumbra a interpretar en concierto escenas y fragmentos de la ópera. Las partes más conocidas son los preludios del primer y tercer acto, el aria final de Lohengrin In fernem Land y la marcha y coro nupcial, que tradicionalmente se interpreta en las bodas de la mayoría de los países occidentales.
************

 Argumento

Lugar: Amberes, en el Escalda.
Época: siglo X
**
Acto I
El rey Enrique I el Pajarero ha llegado a Brabante donde ha reunido a las tribus alemanas para expulsar a los húngaros de sus dominios. También necesita resolver la disputa referente a la desaparición del duque-niño Gottfried de Brabante. El guardián del duque, el conde Friedrich von Telramund, ha acusado a la hermana del duque, Elsa, de asesinar a su hermano. Llama al rey para castigar a Elsa y hacer de él, Telramund, el nuevo duque de Brabante.
El rey llama a Elsa para contestar a la acusación de Telramund. Ella entra, rodeada por sus damas. Sabiéndose inocente, declara que se someterá al juicio de Dios a través de la ordalía por medio del combate. Telramund, un fuerte y experimentado guerrero, se muestra entusiásticamente de acuerdo. Cuando el rey le pregunta quién será su campeón, Elsa describe a un caballero que la ha sostenido en sus sueños (Narrativa: "Solo en días oscuros") y se arrodilla, rezando a Dios para que le envíe alivio.


Dos veces el heraldo toca la trompa para convocar al paladín, pero sin respuesta. Luego la propia Elsa hace la llamada. Lohengrin, caballero del Grial e hijo de Perceval (o Parsifal), viaja al reino de Brabante para defender a la princesa Elsa. Por el río aparece una barca guiada por un cisne y lleva un caballero con brillante armadura. Desembarca, despide al cisne, respetuosamente saluda al rey, y le pregunta a Elsa si quiere que sea su campeón. Elsa se arrodilla frente a él y pone su honor en sus manos. Lohengrin a cambio sólo le pide que nunca le pregunte ni su nombre ni su origen. Elsa acepta.

La gente de Telramund le aconseja que se retire porque no podrá prevalecer frente a su magia, pero él orgullosamente lo rechaza y se prepara la zona de combate. La compañía ruega a su "Herr und Gott" para obtener la victoria para aquel cuya causa sea justa. La esposa de Telramund, Ortrud, una mujer pagana, no se une a las oraciones de los monoteístas, pero en privado expresa confianza en que Telramund ganará. El combate comienza. El caballero desconocido derrota a Telramund pero le perdona la vida. Tomando a Elsa de la mano, él declara su inocencia y pide su mano en matrimonio. El público sale, animando y celebrando, y Ortrud y Telramund quedan a solas para lamentar su derrota.

Acto II


Johanna Jachmann-Wagner como Ortrud, h. 1860
Noche en el patio en las afueras de la catedral
Telramund y Ortrud, apartados, escuchan infelices a la lejana música de la fiesta. Ortrud, una bruja pagana (hija de Radbod duque de Frisia), intenta revivir el coraje de Telramund, asegurándole que su pueblo (y él) están destinados a gobernar el reino de nuevo. Ella planea inducir a Elsa a violar la única condición del caballero misterioso.
Cuando Elsa aparece en el balcón antes de la aurora oye a Ortrud lamentándose y siente pena por ella. Mientras Elsa desciende para abrir la puerta del castillo, Ortrud reza a sus dioses paganos, Wodan y Freia, por malicia y astucia, para engañar a Elsa y restaurar el poder pagano sobre la región. Cuando aparece Elsa, Ortrud la advierte de que puesto que ella nada sabe de su rescatador, él podría dejarla en cualquier momento, tan rápidamente como ha venido. El sol sale y la gente se reúne. El heraldo anuncia que Telramund está ahora fuera de la ley debido al falso juicio, y cualquiera que siga a Telramund es un fuera de la ley por la ley de la tierra.
Además, anuncia que el rey ha ofrecido hacer al anónimo caballero Duque de Brabante; sin embargo, el Caballero ha declinado el título y prefiere ser conocido sólo como "Líder de Brabante".9 El heraldo anuncia además que el caballero guiará al pueblo a nuevas y gloriosas conquistas, y celebrarán el matrimonio entre él y Elsa. Detrás del grupo, cuatro caballeros expresan calmadamente sus recelos entre sí. Telramund aparece, y, ocultándose público, lleva aparte a estos cuatro caballeros y les asegura que recuperará su posición y detendrá al Caballero, acusándole de magia.

Cuando Elsa y sus acompañantes están a punto de entrar en la iglesia, aparece Ortrud, vestida magníficamente, y desafía a Elsa a decir quién es su esposo, y para explicar por qué debe seguirle nadie. Después de aquello, el rey Enrique entra con el Caballero. Elsa les dice a ambos que Ortrud estaba interrumpiendo la ceremonia. El Caballero le dice a Ortrud que regrese entre el público, luego toma la mano de Elsa a la boda. El Caballero lleva a la pareja hacia el frente. Cuando van a volver a entrar en la iglesia (de nuevo), Telramund también entra. Él ruega al rey que su derrota en combate fue inválida porque el Caballero no dijo su nombre; el juicio por combate es tradicionalmente abierto sólo a ciudadanos reconocidos, luego lo acusa de artes mágicas.

 El Caballero rechaza revelar su identidad y pretende que sólo una persona en el mundo tiene el derecho a saber su origen – su amada Elsa y nadie más. Elsa, aunque visiblemente conmovida, le asegura de su confianza. El rey Enrique responde al cuestionamiento de Telramund del nombre del Caballero al Caballero, pero los nobles de Brabante y Sajonia alaban y presentan sus respetos al Caballero. Elsa, al no ver a su amado, retrocede hacia el público. Luego, Ortrud y Telramund cogen a Elsa y luego intentan intimidarla, y después de un breve rato, el Caballero fuerza a ambos a abandonar la ceremonia. El Caballero consuela a Elsa. Finalmente, el Rey, el Caballero y Elsa, junto con los hombres y mujeres alrededor, siguen adelante. Elsa lanza una última mirada a la desterrada Ortrud, luego entran a la iglesia.

Acto III


Joseph O'Mara en el rol titular, 1894–1895
Escena 1: la cámara nupcial
Elsa y su nuevo esposo entran con el bien conocido coro nupcial, y la pareja expresa su amor mutuo. Las intrigas de Ortrud, sin embargo, han perturbado a Elsa y, a pesar de las advertencias de Lohengrin, rompe su promesa y hace a su esposo la pregunta fatal.
Antes de que el Caballero pueda contestar, Telramund y sus cuatro reclutas entran en la habitación para atacarlo. El caballero derrota y mata a Telramund. Luego, él tristemente se vuelve a Elsa y le pide que le siga ante el rey, a quien él ahora revelará el misterio.
Escena 2: A orillas del Escalda (como en el Acto I)
Llegan las tropas, equipadas para la guerra. Entra el cadáver de Telramund, Elsa se adelanta, y luego el Caballero. Lohengrin explica al Rey y a Elsa quién es y de dónde viene. Narra la historia del Santo Grial, en el Monsalvat, y se revela como Lohengrin, caballero del Santo Grial e hijo del rey Parsifal. Ha llegado el momento de dejar esas tierras y sólo se ha demorado para probar la inocencia de Elsa. Al despedirse triste de su amada novia, reaparece el cisne. Lohengrin ruega que Elsa pueda recuperar a su hermano perdido, y le entrega su espada, trompa y anillo; para que Elsa pueda recordarlo.
Entonces, cuando Lohengrin intenta volver al bote, aparece Ortrud. Ella le dice a Elsa que el cisne que llevó a Lohengrin a la orilla era en realidad Gottfried, el hermano de Elsa; y ella lo maldijo volviéndolo un cisne. La gente considera a Ortrud culpable de brujería. Lohengrin reza al cisne, y el cisne se transforma en un joven Gottfried. Él lo elige como duque de Brabante. Ortrud se hunde al ver a Gottfried.

Desciende una paloma del cielo, y, asumiendo el lugar del cisne a la cabeza del bote, lleva a Lohengrin al castillo del Santo Grial. Elsa aquejada por un profundo dolor, cae exánime al suelo, muerta, añorando a su amado.

viernes, 11 de mayo de 2012

LEYENDA DE PARSIFAL



Wagner fue a Rennes-le-Chateau a componer esta obra.Parsifal
 http://www.youtube.com/watch?v=7w17MamPY7A


La leyenda de Parsifal contiene uno de los episodios más significativos: el Rey Pescador (li reis peschëors) está enfermo y nadie lo puede curar. Es una enfermedad muy extraña: desgano, envejecimiento, debilidad extrema. Se han urdido numerosas hipótesis a este respecto. Según ciertos textos medievales, sobre el Grial prevalecía o tenía, como sea, una relación directa con el sagrado cáliz llevado a Europa - dice la leyenda- por José de Arimatea. No es este el lugar adecuado para estudiar el sentido simbólico del "título" de Rey Pescador (li riche pescheür). Baste recordar que el pez simbolizaba la renovación, la resurrección, la inmortalidad. El cáliz del Santo Grial se confunde a veces con el pescador rico, como en el José de Arimatea de Robert de Boron. Por otra parte, elementos nórdicos, celtas, intervinieron también en la leyenda. La tradición céltica habla de un "pez de la sabiduría" (salmon of wisdom) que se puede asociar al Grial o al Rey Pescador (A. Nutt, Studies on the Legend of the Holy Grail, Londres, 1888).

La enfermedad del Rey Pescador implica la esterilidad en los alrededores del castillo donde muere el misterioso soberano. Los ríos no corren más en su lecho, los árboles ya no reverdecen, la tierra no da más frutos, los granos ya no germinan. Resulta terrible e incomprensible que las aves ya no se apareen, que las palomas languidezcan y se desplomen tocadas por el ala de la muerte. El castillo mismo amenaza con quedar en ruinas. Las murallas crujen lentamente carcomidas por una potencia invisible: los puentes levadizos se pudren, las piedras se desprenden de las murallas y caen hechas polvo, como si los siglos fueran instantes.

Desde los cuatro rincones del mundo llegan sin cesar los caballeros, atraídos por el renombre del Rey Pescador. Pero el estado de abandono del castillo y la misteriosa enfermedad del rey los sorprende tanto, que se olvidan de la cuestión que los había llevado allí: en lugar de indagar sobre el Grial, del lugar en dónde encontrarlo, se acercan confundidos al enfermo, lo cuestionan y lo reconfortan. Con cada visita de un caballero, el mal del rey empeora y el reino queda un poco más devastado. Cuando los caballeros pasan la noche en el castillo, se les encuentra muertos a la mañana siguiente.
Así, Parsifal va a ver en su torre al Rey Pescador sin saber que está enfermo. Entre paréntesis, añadamos que Chrétien de Troyes en su Parsifal se obstina en volver tonto a su héroe. Para tratar de exaltar la gracia divina que transfigura al paladín, se esfuerza en describir a Parsifal el sencillo o, dice Nutt, al Great Fool, un tipo bien conocido del folklore universal (cfr. Eugène Anitchkof, Joachim de Fiore et les miliueux courtois, Roma, 1931). La partida de Parsifal es risible: los demás caballeros se burlan al verlo montar su caballo y pasar atiborrado. ¿No hay nada más ridículo para un caballero que valerse de un fuete, de una rama, para hacer avanzar a su caballo? En el castillo, sus toscas maneras lo vuelven cómico y divierten a la corte. No solamente es rústico, sino francamente tonto. Cuando encuentra a una joven, se precipita para abrazarla y le dice que estaba obligado por la courtoisie.


¿No es el Parsifal visto por Chrétien de Troyes un admirable prototipo del Don Quijote? Tienen aventuras idénticas y sus psicologías se corresponden. Así, por ejemplo, el rocín de Parsifal y su grotesca partida (su madre intenta detenerlo, ¡para que el ridículo no lo cubra en la corte del rey!), o la escena donde abraza a la joven. Pero lo más revelador es la estupidez de los dos caballeros errantes. Detrás de tal estupidez y ridículo, vemos operar a la Gracia (con Parsifal) y al Sueño (con Don Quijote). ¡Qué lástima que Unamuno, que había leído todo, no hubiera conocido las deliciosas descripciones de Chrétien de Troyes! El caballero de la triste figura habría encontrado a un admirable compañero en este Parsifal el sencillo - quien no obedece a todas las reglas de la caballería, pero la Gracia que lo habita transfigurará a la caballería medieval en un nuevo tipo humano.

Regresemos mientras tanto al castillo del Rey Pescador, a cuya torre llega Parsifal. En su primera visita, se conduce como los otros, como un "enviado". Vuelve a partir pero se le dice que debería haberle preguntado al Rey Pescador sobre el Grial. "Si tan sólo le hubieras preguntado lo que debía hacerse, lo que ayudaría al rey a salir de su enfermedad y a devolverle su juventud". En efecto, en la segunda ocasión, cuando le hace al rey la pregunta correcta, la pregunta necesaria, éste sana y se rejuvenece milagrosamente. "El Rey Pescador mejora y su naturaleza vuelve a su plenitud". Al mismo tiempo, las murallas del castillo se reconstruyen y el reino se regenera.
En una leyenda paralela, cuando sir Gawain se lanza a la búsqueda de la lanza sangrante, la que traspasó el costado del Redentor en la cruz (y en consecuencia, un sustituto o complemento del Grial), "los ríos vuelven a correr en su lecho y los bosques reverdecen".

Falta sólo una pregunta para que los milagros se cumplan, pero ésta no es hecha. Nadie la hace; ningún caballero del Grial sería tan tonto como para ignorar la decencia (¿quién quiere interrogar a un enfermo en tal estado?) para sumergirse en el misterio del Santo Cáliz; la enfermedad del rey empeoraría y el ritmo de la vida cósmica se alteraría. Esta no sería una pregunta banal como todas las que hacen los caballeros ante Parsifal, sino la pregunta correcta, la única que se espera, la única que puede dar frutos. Las preguntas previas habían nacido de la sorpresa o de la cortesía, no de la necesidad inmediata de conocer la verdad y la salvación - y es esto lo que simbolizaba el Santo Grial en el mundo medieval: la verdad y la salvación. Parsifal, instalado en el castillo para emprender la búsqueda del Grial, hace una sola pregunta: la correcta, aquella que tiene por único efecto precisar. Ahora bien, antes de que se le responda, que se le diga dónde se encuentra el cáliz, el simple enunciado de la pregunta correcta entraña ya una regeneración cósmica en todos los niveles de la realidad: los ríos corren, los bosques reverdecen, la tierra recupera su fertilidad y el rey su virilidad y su juventud.


Este episodio de la leyenda de Parsifal es significativo de la condición humana. Nuestro destino se obstina en que no hagamos la pregunta correcta, la que es necesaria y urgente, la única que cuenta y que puede rendir frutos. En lugar de preguntarnos - en términos cristianos- dónde se encuentra la verdad, el camino y la vida, preferimos perdernos en un laberinto de preguntas y reflexiones que efectivamente poseen algún encanto e incluso ciertas cualidades, pero que no enriquecen realmente nuestra vida espiritual.

Este episodio explica admirablemente lo siguiente: incluso antes de que se haya obtenido una respuesta satisfactoria, una pregunta correctamente hecha regenera y fertiliza, y no solamente al ser humano sino al Cosmos entero. Nada ilustra mejor la quiebra del hombre al rehusar interrogarse sobre el sentido de su existencia que esta imagen de la naturaleza sufriendo en espera de una pregunta adecuada. Tenemos la creencia de que naufragamos solos, uno a uno, porque no queremos preguntarnos dónde está la verdad, el camino y la vida. Creemos que nuestra salvación o nuestro naufragio dependen personalmente de cada uno. Pensamos que nuestra problemática, buena o mala, no compete a nadie más que a nosotros; pero esto es falso. La solidaridad de los hombres existe en niveles muy ínfimos, en sus instintos o en sus intereses económicos, pero también existe en su destino espiritual. Para una persona que vive entre los hombres le resultará difícil buscar la salvación sola si quienes lo rodean no piensan lo mismo. Un pensador tan profundo y original como Orígenes, no dudaba en afirmar que los hombres se redimirían juntos (apokathastasis) y no aisladamente cada uno. Sobre este punto es difícil decir si tenía razón o no; como sea, el ecumenismo permanece como el ideal de cualquier forma de vida cristiana.


Interpretando este episodio de Parsifal, podríamos decir que toda la naturaleza padece la indiferencia del hombre debido a esta pregunta central. La solidaridad sobrepasaría todo el conjunto de la comunidad humana de la que formamos parte, para extenderse a la vida cósmica que nos circunda, sea animada o aparentemente inanimada. La paideurna sufre y se altera a causa de nuestra insignificante quiebra. Cuando perdemos el tiempo debido a futilidades y a cuestiones ociosas, no nos matamos nosotros solamente, a semejanza de los caballeros frívolos en el castillo del Rey Pescador; también matamos un poco una parcela del Cosmos. Cuando el hombre olvida preguntarse dónde se encuentra la fuente de su salvación, las cosechas desaparecen y - calladas- las aves se afligen. ¡Qué supremo símbolo de la solidaridad del hombre con el Cosmos!

A la luz de este episodio de Parsifal, los hombres que no dudan en interrogarse y preguntarse por la verdad y la vida adquieren súbitamente una importancia fundamental. Las cuestiones que turban los sueños y los dramas que atormentan sus almas sostienen y nutren a una nación entera. Gracias al sufrimiento de estos extraños elegidos, la cultura de cada nación se vuelve fecunda y victoriosa, y la historia se abre camino a través del tiempo. Los hombres viven con buena salud gracias a las preguntas que se hacen aquellos que, como Parsifal, padecen por nuestra pereza espiritual. Además, sin ellos, la naturaleza se empobrecería, desecada por nuestra falta de inteligencia, de generosidad y de audacia. Quiero creer - como me lo ha hecho entender Parsifal- que nos encontraríamos infecundos y enfermos el día de mañana, a imagen de la vida en el reino del Rey Pescador, si no existieran en cada país, en cada momento histórico, algunos hombres intrépidos, espíritus iluminados que se hacen la pregunta correcta. 


jueves, 10 de mayo de 2012

LEYENDA DE TESOROS OCULTOS DE LOS TEMPLARIOS


Por Patricia Hervias
Oro, piedras preciosas, libros, documentos, reliquias... ¿quizás objetos sagrados del Templo de Salomón? No sabemos a ciencia cierta qué componía el tesoro templario, por que la orden se encargó de esconderlo tan bien que nunca más se supo de él. Sí sabemos que su riqueza no era sólo material y que sus claves podrían estar ocultas en jeroglíficos de piedra, en sus construcciones, con mensajes iniciáticos. Sepamos cuál era la verdadera riqueza de los templarios y cómo y para qué la consiguieron.
El Tesoro Oculto de los Templarios (Ed. Martinez Roca, 2001) nos ofrece una visión muy particular de la experiencia de Moisés en el Sinaí, de la llamada Arca de la Alianza y, también del Grial. Una tradición oral que haría a los templarios poseedores de las Tablas de la Ley y recuerda el retorno de los primeros templarios a Occidente en 1128. No es que renunciaran a la misión sino que, seguramente, volvieron para la consecución de la misma. En este sentido convienen tener presente el preliminar de la regla que, por aquel entonces, les dio San Bernardo: "La obra se ha llevado a cabo con la ayuda de Nos. Y los caballeros han sido convocados de la Marca de Francia y de Borgoña, es decir, en Champagne, allí donde pueden tomarse todo tipo de precauciones contra la inherencia de los poderes públicos o eclesiásticos; allí donde, en esta época, se puede asegurar del mejor modo posible un secreto, una custodia, un escondite."

Según Josep Guijarro los conocimientos aplicados a las grandes catedrales góticas dimanan de esta fuente iluminadores que se relaciona con el Grial. Para el autor de este libro, Guijarro, el Grial es una piedra de origen meteórico sobre la que Moisés escribió la esencia del conocimiento primordial, pero es, también, un símbolo para esconder una línea dinástica de reyes que entroncaría con el mismísimo Jesús de Nazaret.
Al amanecer del 13 de octubre de 1307, las tropas del rey Felipe el Hermoso irrumpieron al unísono en todas las encomiendas templarias de Francia. A pesar de estar acostumbrado a combatir, el ejército templario no opuso resistencia. Aquel histórico viernes otoñal, las fuerzas del Rey, so pretexto de acabar con los herejes, pretendían apoderarse de todas las posesiones de los monjes guerreros y, en particular, de sus pretendidas riquezas. Una ingente cantidad de oro y piedras preciosas que poco antes había contemplado en la sede del Temple en París, el rey Felipe IV y que codiciaba en sobremanera.
Tras tres años de duros pleitos con los reyes de Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y los reinos de España, el "tesoro" debía ser repartido a partes iguales entre los monarcas cristianos y la Orden del Hospital de San Juan. Las fracciones de los tesoros templarios debían ser distribuidas en función de las cantidades de obraban en poder de recaudadores, síndicos, contables y tesoreros reales, así como de los banqueros lombardos y judíos. Sin embargo nunca se halló una sola moneda. O la célebre orden vivía inmersa en la pobreza o los templarios habían sido lo suficientemente listos como para hacer desaparecer 1.500 cofres de oro, plata y piedras preciosas. ¿Dónde estaba el tesoro?
Los soldados del Rey no hallaron nada ni en París ni en ninguna otra posesión de la orden. Aquella frustrada incursión daría origen, además, a uno de los procesos inquisitoriales más vergonzosos de la Historia, que concluyó en primera instancia con la "suspensión temporal" de la poderosa orden de monjes guerreros y culminó con la muerte del último Gran maestre de los Templarios Jacques de Molay, en marzo de 1314, frente a la catedral de Notre Dame. Ni las torturas ni las humillaciones sirvieron, sin embargo, para conocer el paradero del oro de los templarios...¿Pudieron los templarios poner a salvo sus riquezas materiales así como las importantes reliquias, libros y conocimientos adquiridos durante sus cerca de dos siglos de existencia? Es muy posible que así fuera. De hecho no tenemos noticias de que los oficiales del rey de Francia se apoderaran del oro y la plata y en el remoto caso de que hubiera sido así ¿por qué apoderarse de los documentos? Los Hospitalarios heredaron las encomiendas de la orden rival y, que se sepa, en ninguna fue hallado escondite alguno que guardara el botín. Lo más lógico, entonces, es que los templarios pusieran a buen recaudo sus bienes dinerarios y, sobre todo, sus documentos "secretos".

Un ataque sin sorpresas
La clave está en que la incursión de las tropas del rey en las encomiendas templarias era del conocimiento de los dignatarios del Temple. Sabemos que poco antes de las detenciones, el gran Maestre, Jaques de Molay, hizo quemar muchos de los libros y las reglas de la orden. Los templarios enviaron a sus preceptorías de Francia una nota en la que subrayaban que no facilitaran información alguna sobre sus costumbres y rituales. A un caballero que se retiró de la orden en aquel momento el tesorero de la misma le dijo que su decisión era extraordinariamente "sabia", toda vez que era inminente una catástrofe. ¿Intuían una acción de Felipe el Hermoso?
"La nota oficial -destaca Josep Guijarro en El Tesoro Oculto de los templarios- hacía hincapié en el hecho de no proporcionar información relativa a las prácticas iniciáticas de la orden". No era para menos. Felipe IV tejió en torno a las mismas la mayoría de acusaciones. Fueron culpados de negar los dogmas de la fe cristiana, de escupir u orinar sobre la cruz durante sus rituales secretos de iniciación, de ungirse con la sangre o el sebo de los niños sin bautizar, de cometer actos de sodomía e incluso de venerar al diablo mediante un cráneo o cabeza llamado Baphomet.

Los inquisidores se empecinaron en materializar el Baphomet en una suerte de ídolo andrógino, cornudo y barbudo que evoca la figura del diablo, como la representación que vemos en el frontispicio de la iglesia de Saint Merry en el barrio templario de París, que constituye además un compendio de símbolos alquímicos. Pretendían así acusar a los templarios de idolatría al maligno y tacharlos de herejes.
Según Guijarro tanto el Baphomet como el ritual secreto al que estaba asociado se relacionan con el Grial, un "objeto" sagrado del que tenemos referencias a través de leyendas medievales y que experimentó coincidiendo con la Orden del Temple. Más allá de 1314 estos relatos sobre la reliquia desaparecieron ¿es casualidad? El Tesoro Oculto de los Templarios postula que las historias sobre el Grial fueron inspiradas por la famosa orden y que en sus páginas se esconden numerosos símbolos y datos frente a los que un iniciado podría localizar la esencia de esa reliquia: uno conocimiento trascendente.

Una misión secreta
Y es que al margen del tesoro material del temple hay otro simbólico y poderoso asociado a sus años de permanencia en el Templo de Salomón. En efecto, la orden monástico-militar nacía en 1118 cuando nueve caballeros liderados por Huges de Payns se presentaron ante el rey de Jerusalén, Balduino II, para ofrecerle la defensa de los santos lugares a cambio de poder instalar su residencia en los terrenos que antiguamente, ocupaba el Templo de los Judíos. ¿Cómo podían nueve hombres acometer la protección de cientos, sino miles de peregrinos que recorrían tierra Santa? ¿Se escondía algún otro propósito tras la fundación de la orden?
Así lo piensa el erudito Michel Lamy al comprobar que estos nueve Pobres Caballeros de Cristo permanecieron encerrados en el antiguo templo por un período de nueve años dedicados a la oración y la meditación.
Durante ese misterioso período no defendieron, que se sepa, ni una sola vez a ningún viajero ni tampoco se enfrentaron a los infieles. ¿A qué venía, entonces, la implantación de la nueva orden? ¿tenía que ver con la devoción mostrada por el Templo de Salomón? ¿Qué buscaban allí los templarios con tanto Ahínco? El Tesoro Oculto de los Templarios sostiene que el propósito real de la orden monástico militar era la búsqueda de los tesoros del Templo de Salomón y, en concreto, de la mítica Arca de la Alianza, una suerte de talismán para las huestes cristianas que pretendía ser utilizado para vencer a los infieles pero también, como acceso al Conocimiento, en mayúsculas. En su revelador ensayo, Josep Guijarro sostiene que la importancia de la misión no radicaba en la localización del Arca misma sino en su contenido, especialmente en lo tocante a las tablas de la Ley.
Acceso al conocimiento Sagrado
Guijarro asegura que "las tablas eran importantes para los templarios porque contenían algo más que los Mandamientos. Inscritos en ellas estabas las tablas del Testimonio, la ecuación cósmica: la ley divina del número, medida y peso que el sistema críptico de la cábala permitía descifrar". Y desde luego tuvieron que enfrentarse al problema de descifrarlo porque, como ilustraban Gérard y Sopie de Sède, los templarios mantuvieron contacto en Oriente con los Bâtini d'Alamût y, en Egipto, visitaron la famosa Casa de las ciencias del Cairo.
 Capilla-de-Rosslyn


La que los israelitas y también los musulmanes habían reunido los libros y los instrumentos que resumían todos los conocimientos de la época. Debieron de conseguirlo, por que a partir de 1130 la Orden del Temple comenzó a levantar el vuelo e inició por cuenta propia sus primeras incursiones en el campo arquitectónico con la aplicación de la llamada ecuación universal. "Gracias a las tablas del testimonio -asegura el investigador catalán- los constructores del Temple pudieron aplicar la ley cósmica y la geometría sagrada a la edificación de los monumentos religiosos más hermosos que el mundo cristiano haya conocido." Pero hay más.
Guijarro sostiene que el Temple era la cabeza visible de un plan secreto urdido años antes de su fundación por las familias nobles de Champagne, en Francia, junto con el reformador del Cister, Bernardo de Claraval, para transformar la sociedad y propiciar en anunciado segundo advenimiento de Cristo. Siguiendo la pista a las investigaciones iniciadas hace quince años por los autores de El Enigma Sagrado, Guijarro analizará en las páginas de su libro la intervención del llamado Priorato de Sión, una organización secreta contemporánea a la primera Cruzada pero de la que duda haya podido sobrevivir hasta nuestros días.
El Priorato de Sión, tuvo, en cualquiera caso, una importancia capital en los primero años de la Orden del Temple. La "Sociedad" cortó su conexión tras lo que se conoce como la "traición" de su Gran Maestre Gerard de Ridefort, que, en 1188, arrastró a los templarios a la batalla de Horns de Hattin, que supuso, a la postre, la pérdida de Jerusalén. El análisis de la influencia del Priorato de Sión en la Orden del Temple conducirá al investigador catalán a establecer un nexo de unión entre el misterio de los templarios, la aldea de Rennes-le-Château y el castillo de Gisors, donde pudo ser escondido temporalmente el tesoro de la orden.

Y es que según la hipótesis defendida en este libro, los monjes-guerreros pretendían transportar el tesoro hasta Escocia pero, por alguna razón, nunca llegó su totalidad hasta allí. Los templarios, forzados por la persecución inquisitorial, debieron de esconder el tesoro en algún lugar y asegurarse que el secreto para encontrarlo pudiera ser transmitido, pero sólo para los ojos de los iniciados, los únicos capaces de descifrarlo. Éste puede ser, por ejemplo, el objeto del llamado graffiti de Chinon y otros hallados en la Torre del Prisionero de Gisorso, incluso en España, en la ermita de San Bartolomé.
El graffiti del castillo de Chinon, en las inmediaciones de Tours, se halla en una pared de la torre de Coudray donde fueron encarcelados algunos altos dignatarios de la orden de la cruz paté durante la constitución de las comisiones pontificias de investigación. Los templarios grabaron en los muros que les privaban de libertad unos símbolos de particular calidad. Se trataba claramente de dibujos iniciáticos, una suerte de jeroglífico para que el poseedor de la clave pueda interpretarlos. Entonces un "error" en el símbolo puede tener un significado especia para el criptógrafo.
 CHATEAU DE GISORS

Este sistema de los "errores" calculados protagoniza una fascinante historia de misterios y tesoros- también relacionada con el Temple- que nos remite a la aldea de Rennes-le-Château,e el Razés. Su párroco se tomó la molestia de decorar el interior de la iglesia con imágenes del via crucis que contienen sibilinas instrucciones... Los templarios, seguramente, ocultaron su botín material y también el más simbólico y poderoso bajo un acompleja tela de jeroglíficos dispersos en sus construcciones que todavía hoy nadie ha descifrado. ¿Y dónde? Sé preguntará el lector.
Cuando el rey de Portugal recibió la bula papal, la demoró lo necesario para que los caballeros de Tomar se refugiasen en el extranjero. De acuerdo con sus homónimos de Castilla y Aragón, el rey luso, Don Dinis, un ferviente seguidor del espíritu templario, consiguió en 1310 la inocencia de la orden del llamado Concilio de Salamanca. Esto dio lugar a una nueva bula papal promulgada dos años más tarde en la que confiaba a los soberanos peninsulares la posesión de los bienes del Temple. Algunos años después se creaba la Orden de los Caballeros de cristo en Portugal, que administró todos los bienes de los monjes guerreros. Y, seguramente, gracias a este monarca y al infante Enrique, fundador de la Escuela de Sagres, dedicada a las técnicas y descubrimientos náuticos, podemos deducir una hipótesis de trabajo tan perspicaz como heterodoxa:¿Consiguieron los templarios cruzar el atlántico? En el caso afirmativo podríamos especular con la idea de que los templarios escondieran allí sus riquezas tanto materiales como simbólicas.
Uno de los indicios más fascinantes de la incursión templaria en tierras americanas nace de una leyenda familiar en escocia. El conde Henry Saint Clair partió en 1338 hacia América con 300 colonos y doce embarcaciones. Su travesía condujo a la expedición hasta la costa noroeste de los Estados Unidos, concretamente donde hoy radica Massachussets. Allí pasaron la primavera de 1399 para, después, regresas algunos de ellos a su lugar de origen.
Un descendiente de este nombre, Niven Sinclair, inició en 1989 una profunda investigación encaminada a demostrar la realidad de esta leyenda familiar. Las pistas le condujeron a una vieja posesión: la capilla de Rosslyn, ubicada en un promontorio al sur de Edimburgo. En una losa de esta capilla construida en 1446 los miembros del clan Sinclair descubrieron la vinculación de sus antepasados con los templarios y comprobaron como, tras la disolución de la orden, un nutrido gripo de caballeros se refugió en las propiedades escocesas de los Sinclair. Según la tradición familiar, los templarios llevaron consigo parte de sus documentos y riquezas a la capilla de Rosslyn, entre ellos el mítico Santo grial, que quedaría oculto en la construcción.
 chateau de gisors

Lo verdaderamente importante es que según pudo demostrar Niven, su familia gastó, desde entonces, gran cantidad de dinero y riquezas que , al parecer, procedían de América. Éste fe su gran secreto. Un secreto que ha quedado reflejado en un antiquísimo sello, datado en 1214, en el que puede leerse Secretum Templi al tiempo que muestra a un ¿indio? con plumas. Y no es el único. En el corazón de Francia, concretamente en el tímpano del atrio de Vézelay, fechado alrededor de 1150, se halla representado otro "indio". Éste tiene grandes pabellones auditivos, como muchos indígenas americanos. ¿estuvieron los monjes-guerreros, entonces, en América antes que Colón?
Las crónicas aseguran que los soldados de Hernán Cortes no salían de su asombro al comprobar que los aztecas tenían ritos tan parecidos a los católicos y sacramentos como la comunión y la confesión. Otras ceremonias y costumbres parecían procedes directamente de la tradición hebrea y así se confirmaría no tardando mucho con las pruebas abundantes e irrefutables de las expediciones judías
http://www.rankhispano.com/templarios/tesoros-ocultos.php

lunes, 7 de mayo de 2012

LEYENDA DE RENNES-LE -CHATEAU



Rennes-le-Château en idioma francés oficial, Rènnas le Castèlh en idioma occitano, es un pueblo y una comuna francesa en el departamento de Aude, en el área del Languedoc. Situado en la cima de una montaña.

Desde finales de los años 70 del siglo XX, y a raíz de la publicación de un libro de Gerard de Sède, El oro de Rennes (publicado en 1967), este pueblo ha recibido gran cantidad de turismo, asociado casi siempre a lo paranormal y lo esotérico, debido a una leyenda moderna sobre el antiguo párroco Bérenger Saunière. A comienzos del siglo XXI, y gracias al éxito del libro de Dan Brown El código da Vinci, ese interés no ha hecho sino aumentar ya que el argumento de esta novela tiene numerosas conexiones con la leyenda del párroco de Rennes.
Algunos monumentos megalíticos demuestran que la zona donde se encuentra la actual población de Rennes-le-Château ya estaba habitada unos 4.500 años a. C. Se han encontrado también vestigios de época romana (Villa Béthania). El camino de Santiago pasaba asimismo por Rennes-le-Château.

El pueblo actual fue fundado por los godos, convirtiéndolo una plaza fuerte debido a su posición estratégica. Rennes es un pueblo situado a considerable altitud, por encima de los valles del Aude y del Sals, desde el cual se podía vigilar tanto el paso a los Pirineos como hacia la región del Languedoc. Posteriormente fue invadido por los árabes.

En el siglo XII, Alfonso II de Aragón reivindicó el territorio. Poco después se convirtió en zona de refugio para cátaros de la región hasta 1210, fecha en que Simón de Montfort lo tomó y entregó a su compañero de cruzada Pierre de Voisins.

En 1362 las tropas mandadas por Enrique de Trastámara destruyeron casi en su totalidad el pueblo, no siendo reconstruido de nuevo hasta finales del siglo XIX.

Lugares de interés

    Calle mayor con abundantes librerías dedicadas al esoterismo.
    Iglesia parroquial dedicada a Santa María Magdalena, con una curiosa pila sostenida por una figura representando al demonio Asmodeo, y diversos detalles de posible simbolismo masónico y rosacruz.
    Cementerio adosado a la iglesia, con restos de un anterior cementerio neolítico de hace unos 3.000 años.

    Torre Magdala, construida por Berenger Saunière.
    Villa Béthania, donde vivió y murió el polémico párroco.

Leyenda sobre Rennes-le-Château

La leyenda cuenta que el párroco Bérenger Saunière (1852-1917) habría encontrado unos documentos o un tesoro secreto en uno de los pilares del altar de la iglesia mientras llevaba a cabo una reforma de la misma; cuestión que en su día corroboraron dos de los seis obreros que trabajaron en la obra, que fueron supuestos testigos, y que aún vivían en 1958.

Dos pergaminos de dudosa veracidad, que están reproducidos y expuestos en el museo del propio pueblo, serían parte del secreto que fue encontrado por Saunière. En uno de ellos se muestra el árbol genealógico de la dinastía merovingia, cuyos miembros, según algunas teorías que interpretan esta leyenda, serían descendientes de Jesús de Nazaret.

Se dice que al mismo tiempo que el cura descubrió el secreto oculto en la iglesia, su nivel de vida se disparó, y empezó a frecuentar selectos y restringidos círculos entre cuyos integrantes no faltaban miembros de la realeza europea. Los escépticos apuntan que este enriquecimiento se debía a que el padre Saunière vendía misas, haciendo caso omiso a las estrictas limitaciones de dicha actividad indicadas en el código eclesiástico; y que además solicitaba donativos para la construcción de una residencia de sacerdotes ancianos o enfermos que nunca se edificó, fondos que desvió muchas veces para su propio uso.
Torre Magdala, construida por encargo de Bérenger Saunière; albergaba la biblioteca del párroco. Rennes-le-Château.
VILLA  BETHANIA

De igual modo, la leyenda asocia el descubrimiento del fabuloso tesoro al inicio de una serie de peculiares construcciones en el pueblo, tales como la Torre Magdala -dedicada a María Magdalena-, así como la reconstrucción de la iglesia parroquial, en la que el abate dejó varias señales, como una inscripción en la entrada en la que se lee: Terribilis est locus iste (Este lugar es terrible, cita extraída del Génesis). Esculturas representando al demonio Asmodeo, guardián de los secretos, y un viacrucis muy peculiar también adornan esta parroquia.


Al mismo tiempo Saunière también habría llevado a cabo una "reforma" en el cementerio de la iglesia, cambiando de lugar varias lápidas y borrando totalmente una de ellas.

La leyenda dice asimismo que Saunière estuvo tres semanas en París, donde pasó mucho tiempo en el Museo del Louvre y compró reproducciones de tres cuadros sin vinculación aparente entre sí: Los pastores de la Arcadia de Poussin, un San Jerónimo de Teniers y un retrato anónimo del papa san Celestino V. El cuadro de Poussin es quizá el más intesesante desde el punto de vista simbólico: en él se ven cuatro pastores frente a un sepulcro, observando una inscripción que dice Et in Arcadia ego (Y en la Arcadia yo [estoy]). Algunas interpretaciones sugieren que se trata de un anagrama que, reordenando las letras, formaría en latín la frase Aquí está la tumba de Dios. El paisaje que se puede ver de fondo del cuadro pertenecería asimismo, según la leyenda, a Rennes le Château, en cuyos alrededores, curiosamente, existía una tumba al aire libre muy parecida a la representada por Poussin, y desparecida en la actualidad.
La verdadera Arcadia pintada por Nicolas Poussin

El fallecimiento repentino de Saunière es otro de los enigmas, ya que se dice que su compañera y sirvienta encargó un féretro con su nombre antes de que el cura enfermara. En su lecho de muerte, se dice que fue visitado por un sacerdote vecino, quien salió pálido de la estancia, y se negó a darle la extremaunción. ¿Qué le confesó Saunière al cura en sus últimos momentos de vida?.

Hoy en día una ordenanza municipal prohíbe expresamente excavar en el pueblo; sin embargo, los partidarios de los misterios afirman que los símbolos continúan allí para quien sepa verlos, y que éstos parecen querer ofrecer al visitantes ciertas pistas sobre lo que se oculta en Rennes le Château.
EL ENIGMA SAGRADO  by  Baigent- Leigth- and Lincoln





viernes, 4 de mayo de 2012

LEYENDA **GODOFREDO DE BOUILLON


Godofredo de Bouillón (¿Boulogne-sur-Mer, Francia, o Baisy-Thy, Provincia del Brabante Valón?, c. 1060 - Jerusalén, 18 de julio de 1100) fue uno de los principales jefes de la Primera Cruzada. Era el primer o segundo hijo de Eustaquio II, conde de Boulogne, y de Ida de Boulogne, hija de Godofredo III, duque de la Baja Lorena.
Su tío Godofredo el Jorobado lo eligió como heredero de la Baja Lorena, pero en 1076 el Emperador Enrique IV sólo le concedió la Marca de Amberes, quedándose para sí mismo el feudo de la Baja Lorena (entonces denominada Baja Lotaringia), ya que su tío no tenía descendientes directos, es decir un heredero directo masculino. Sin embargo, Godofredo luchó junto con Enrique IV tanto en Elster como en el asedio de Roma, y finalmente en 1082 éste le concedió el ducado de Baja Lorena.

Este ducado estaba muy influido por la reforma cluniacense, y al parecer, Godofredo era una persona muy religiosa, de este modo y aunque había luchado a favor del Emperador contra el papado, Godofredo literalmente vendió todo lo que tenía y se unió a la Cruzada que predicó Urbano II en el Concilio de Clermont.

Primera Cruzada

Godofredo, junto con sus hermanos Eustaquio y Balduino, salieron de Lorena en agosto de 1096 al mando de un ejército de 40 000 hombres, siguiendo la llamada «Ruta de Carlomagno» tal y como parece que Urbano II llamaba al camino hacia Jerusalén (todo ello según la crónica de Roberto de Molesmes). Después de algunos problemas en Hungría, donde fue incapáz de impedir que sus hombres hicieran correrías entre los cristianos del lugar, llegaron a Constantinopla en noviembre de ese año. Fue el primer cruzado en llegar, y así empezaron los conflictos con el emperador bizantino Alejo I, ya que éste quería que Godofredo jurara lealtad al Imperio Bizantino, lo que suponía que las ciudades que fueran conquistadas deberían ser devueltas a este Imperio. Godofredo, finalmente, llevó a cabo el juramento de lealtad en 1097, al igual que hizo el resto de jefes de la cruzada conforme fueron llegando.


Según Guillermo de Tiro, Godofredo era «alto de estatura, no demasiado, pero por encima de la media. Fuerte sin comparación, con miembros sólidos y pecho robusto. Sus rasgos eran agradables, su barba y pelo de color castaño claro».[cita requerida]

Godofredo fue el primero en llegar al cerco de Nicea, y estaba en el contingente principal de los Cruzados, cuando éste se dividió en dos después de la toma de Nicea, división que se debió realizar para facilitar las tareas de aprovisionamiento. Ayudó a la vanguardia del ejército durante la batalla de Dorilea durante el ataque realizado por los turcos selyúcidas guiados por Kilij Arslan I, apoyando a otros cabecillas cruzados entre ellos a Bohemundo de Tarento consiguiendo con ello la victoria final, para pasar posteriormente al saqueo del campamento selyúcida.

En 1099, tras la captura de Antioquia después de un largo asedio, los cruzados se dividieron en dos partes, indecisos sobre el paso siguiente a realizar. La mayoría de los soldados de a pie querían continuar hasta Jerusalén, pero Raimundo el más poderoso de los príncipes dudaba sobre si seguir adelante o no, Bohemundo de Tarento decidió permanecer en Antioquía como príncipe titular de esta ciudad. Después de meses de espera, los soldados de a pie urgieron a Raimundo para que continuara el camino a Jerusalén, y una vez iniciado este camino Godofredo se unió rápidamente a ellos. Tomó parte activa en el asedio de esta ciudad, y el 15 de julio fue el primero en entrar en la ciudad, entrada a la que siguió una masacre de musulmanes y cristianos nativos. El 22 de julio, al rehusar Raimundo a ser Rey de Jerusalén, Godofredo fue elegido en su lugar.

Reino de Jerusalén
Artículo principal: Reino de Jerusalén.

No obstante Godofredo no quiso ser coronado rey de la ciudad en la que Cristo había muerto. En su lugar tomó el título de Sancti Sepulchri advocatus, abogado o defensor del Santo Sepulcro. Durante su corto reinado, apenas un año, Godofredo se vio obligado a defender el nuevo Reino de Jerusalén de los ataques de los Fatimitas de Egipto, a los que derrotó en la Batalla de Ascalón en agosto de 1099. Se enfrentó igualmente a la oposición de Daimberto de Pisa, Patriarca Latino de Jerusalén y aliado de Raimundo, siendo este último el que impidió la toma de Ascalón con posterioridad a dicha batalla.

En 1100 Godofredo consiguió imponer su autoridad sobre varias ciudades de la costa, Acre, Ascalón, Arsuf, Jaffa y Cesarea, aunque no serían conquistadas hasta después de la muerte de Godofredo (de hecho Ascalón no se conquistaría hasta 1153, quedando como último reducto Fatimita). Mientras tanto continuó la oposición con Daimberto de Pisa; Godofredo y Bohemundo querían que fuera nombrado Patriarca Latino Arnulfo de Chocques mientras que Daimberto quería convertir Jerusalén en un feudo del Papa. Finalmente hubo una tregua entre ellos, llegando al acuerdo de que Jerusalén y Jaffa pasarían a la Iglesia al conquistarse Egipto, pasando este último país al brazo secular con capital en El Cairo. Sin embargo, Godofredo murió en julio de 1100 sin haber conquistado Egipto, quedando sin resolver el problema de quién debía reinar en Jerusalén. Los partidarios de una monarquía secular eligieron a Balduino de Bouillón, el hermano de Godofredo como su sucesor, y finalmente, Daimberto, a regañadientes lo coronó como Rey de Jerusalén el 25 de diciembre de 1100.

Muerte de Godofredo

Según el cronista árabe Ibn al-Qalanisi: «Durante el asedio de Acre, Godofredo, gobernador de Jerusalén, fue alcanzado por una flecha que le produjo la muerte».[cita requerida] Las crónicas cristianas no mencionan nada de esto, al contrario, Alberto de Aquisgrán y Ekkerhard de Aura dicen que Godofredo contrajo una enfermedad en junio de 1100 en la ciudad de Cesárea a resultas de la cual murió. Más tarde se dijo que el Emir de dicha ciudad lo envenenó, pero al parecer este rumor no tiene base alguna; Guillermo de Tiro, en la crónica que escribiría en el siglo XII no dice nada sobre este tema. Se desconoce la causa de su muerte.
Godofredo en la historia y en la leyenda

Godofredo ha sido idealizado a lo largo de la historia por haber sido el primero en recibir el nombramiento de regente de la ciudad de Jerusalén. Ha sido descrito como el líder de las Cruzadas, del Reino de Jerusalén y como el legislador de los Assizes de Jerusalén, y asimismo, considerado como personificación del ideal de caballero, en particular en el grupo de los Nueve de la Fama, según los denominó Miguel de Cervantes (Héctor, Alejandro Magno, Julio César, Josué, Judas Macabeo, Rey David, Rey Arturo, Carlomagno y Godofredo de Bouillón). Al ser elegido no quiso ser denominado «rey» por lo que tomó el título de Sancti Sepulchri Advocatus, ya que no le parecía correcto dicho título en la ciudad donde Jesús había sido ejecutado. Balduino, su hermano -posteriormente Balduino I de Jerusalén- no tuvo tantos escrúpulos y pasó a ser el primer rey de Jerusalén en 1100 a la muerte de Godofredo. Los Assizes se hicieron, como casi todas las leyes, de forma gradual. La mitificación de Godofredo se inició poco después de la Primera Cruzada con el cronista Alberto de Aquisgrán, que vio en él a un héroe.


El papel realizado por Godofredo durante la Primera Cruzada lo describen, además de Alberto de Aquisgrán, el autor anónimo de la Gesta Francorum y Raimundo de Aguilers entre otros. En la literatura de ficción, Godofredo es el héroe de dos canciones de gesta, la Canción de Antioquía y la Canción de Jerusalén. Tanto su familia como sus primeros años han sido objeto de muchas leyendas. La leyenda de El Caballero del Cisne, muy famosa hoy en día por la ópera de Wagner Lohengrin, se basa en la historia del abuelo de Godofredo, Helias, quien llegó en un misterioso bote con forma de cisne para defender a la familia Bouillón y casarse con la abuela de Godofredo.

Según algunas fuentes tenía que ver con la descendencia merovingia legítima, por parte de Sigisberto IV. Por tanto, sería un Sicambro, ya que los primeros reyes merovingios se denominaban de esta manera, con lo que querían decir que eran descendientes de la tribu judía de Benjamín. Cuando ocurrió una de las tantas diásporas sufridas por este pueblo, partieron hacia todas direcciones y esta tribu se habría asociado con los Teutones, pueblo de origen franco germano.

En tiempos de Guillermo de Tiro en el siglo XII, Godofredo ya era una leyenda entre los descendientes de los Cruzados. Se cree que tenía una fuerza física proverbial, ya que se decía que había luchado con un oso y le había ganado, también se decía que había cortado la cabeza de un camello de un solo golpe con su espada.

En la Divina Comedia, Dante ve el alma de Godofredo en el cielo de Marte junto a otros Guerreros de la fe

Godofredo es el personaje principal del poema épico Jerusalén libertada (Gerusalemme liberata, 1575), de Torquato Tasso


jueves, 3 de mayo de 2012

PALOMA MENSAJERA **EL GRAN MISTERIO




Muchas personas me preguntaban como se orientaban las palomas mensajeras y como es que van a "X" lugar... Aqui la respuesta!!!!!


Es común ver en las películas o documentales una paloma con un diminuto pergamino enrollado en una de sus patas y que, al soltarla su propietario, desaparece a través de la ventana hacia una dirección concreta. Lo hace rápidamente, pues las palomas mensajeras vuelan con gran agilidad. Pueden llegar a alcanzar los mil metros de altura y en un son capaces de recorrer hasta unos 1200 kilómetros simplemente con el objetivo de cumplir su misión. Un error muy comun es el siguiente, la paloma mensajera no va al lugar donde la persona la envia... sino que vuelve al lugar de nacimiento. Esto quiere decir que solo puede volver a su "Palomar".

Lo que distingue a esta especial ave de los demás animales es sobre todo su peculiar instinto de orientación. Una vez adaptada a un palomar, si es llevada lejos del mismo, ya sea a pocos centenares de metros o a varios kilómetros, es capaz de regresar al dejada en libertad.

Muchas teorías se han expuesto al respecto de su capacidad para encontrar el rumbo. Todavía hoy día no dejan de ser teorías. Sin embargo, puede suponerse con cierta precisión la forma en la que lo hacen.



La paloma mensajera tiene muy desarrollado su biológico acorde con la latitud en la que se cría, de forma que tiene todos sus ritmos vitales adaptados a la intensidad y duración de la luz del lugar donde vive para cualquier época del año. Así, si es soltada al norte de su palomar, encontrará que hay demasiada luz para ese momento y tenderá a volar en la dirección que la aleja del Sol. Lo mismo sucede si se suelta al sur, al oeste o al este, tomando en esos casos el camino más adecuado para que su reloj biológico se corresponda con la luz. Este instinto de orientación basado en compensar el desplazamiento aparente del Sol respecto a la hora y la latitud, se denomina menotaxia.

Sin embargo, esta facultad sólo le sirve para aproximarla al punto de destino. Para llegar al palomar en su tramo final, emplea otro sentido de orientación, más evidente, basado en el reconocimiento previo de puntos fijosen varias direcciones: edificios, árboles, jardines, etcétera. Esta capacidad de orientación es llamada farotaxia.

Queda añadir que si el cielo está cubierto por nubes, la paloma queda algo desorientada. A pesar de todo, su instinto de menotaxia puede ayudarla a continuar si es capaz de vislumbrar la intensidad y dirección de la luz por entre las nubes. Si ya está orientada, puede continuar en la misma dirección hasta aproximarse a lugares más conocidos que le permitan usar la farotaxia. En un último caso, opta por detenerse sobre lugares suburbanos hasta que el cielo quede despejado o para refugiarse de una tormenta, si bien es cierto que muchos ejemplares no llegan nunca a su destino si se encuentran bajo esta circunstancia.




Como entrenar una Paloma Mensajera
La paloma a los 25 dias de nacer debe ser puesta todos los dias en el techo de el palomar para poder reconocer el perimetro. Luego a los 50 dias la misma empieza a volar, y lentamente va colocandose en lugares estrategicos como edificios, casas, tanques de agua, etc para tener una nocion del barrio. En ese periodo hay una porbabilidad del 25% de que la paloma se desoriente y no vuelva.
Para poder orientarse debe ser bareada (entrenada todos los dias a volar por el palomar).
Puede ademas el colombofilo empezar a llevarlas la primer soltada a 5 kilometros de la casa, la segunda a 20, la tercera a 80 para que la misma obtenga confianza. 
  http://www.taringa.net/posts/mascotas/2040855/Paloma-mensajera___-el-gran-misterio.html 

Halcon peregrino
Pero en otros tiempos, incluso hoy, estas aves tuvieron otra utilidad; las famosas palomas mensajeras.
Leer entrada completa
En la antigua Grecia ya las utilizaban para comunicar los vencedores de los Juegos Olímpicos a las distintas ciudades. Las legiones romanas también disponían de auténticos ejércitos de palomas mensajeras que transportaban en enormes palomares móviles.
Más adelante las palomas mensajeras serían utilizadas también por los árabes en la Guerra Santa para combatir a los Cruzados, a partir de la pérdida de la Tierra Santa (Siglo XIII) se extendería su uso en Europa con idas y venidas.
Así por ejemplo los nobles franceses hicieron de las palomas mensajeras algo suyo, quedando el pais practicamente incomunicado durante la Revolución por la destrucción masiva de palomares. Posteriormente, a principios del siglo XIX su uso se extiende por Europa como medio de trasmisión de noticias.
La llegada del telégrafo dejaría en desuso a la paloma mensajera, aunque esta ha permanecido en activo en cantidad de conflictos bélicos; el Museo del Ejército, en su sala de la Guardia Civil, contiene un ejemplar disecado que fué abatida prestando sus servicios durante la Guerra Civil, concretamente durante el asedio al Santuario de Santa María de la Cabeza (Jaén).
Cabe destacar también su uso durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial o el más reciente por parte de la antigua Unión Soviética, la cual sospechaba que sus comunicaciones electrónicas estaban siendo escuchadas y ordenó la invasión de Afganistán por medio de palomas mensajeras.
El uso militar es el más conocido o extendido, pero sin duda la paloma más famosa fué aquella que según la Biblia se presentó ante Noé al finalizar el diluvio universal con una rama de olivo en el pico, creencias religiosas aparte esta es la que actualmente es el símbolo de la paz.
Paloma de la Paz
Hoy en día las palomas se usan poco o nada para enviar mensajes, el adiestramiento de las mismas se hace con fines deportivos. La competición es una mezcla de velocidad y resistencia, la paloma que recorre una distancia determinada en el menor tiempo posible es la que gana.
Existe también una variante, denominada palomos deportivos, en esta variante los ejemplares se sueltan y su objetivo es conseguir una pareja que les acompañen a su palomar. En los palomos deportivos el ejemplar que aterriza en palomar ajeno es un ejemplar perdido y el anterior dueño no puede reclamarlo.
Existen cantidad de asociaciones de Colombofilia, el nombre con el que se conoce al arte de adiestrar palomas y entre las curiosidades de esta afición se encuentran algunas como que en España esta actividad está reguladad por el Servicio Colombófilo Militar, un cuerpo que ha llegado a poseer cerca de 2.000 ejemplares en distintos palomares y que a día de hoy subsiste con unos 330 ejemplares, destinados en el Regimiento de Transmisiones nº 22 en Madrid.

Pero ¿Por qué palomas?
Las palomas son animales especialmente hogareños, se acostumbran a vivir en un palomar y pueden volver prácticamente desde cualquier sitio a través de su instinto y su misterioso sistema de orientación. Además los ejemplares entrenados pueden recorrer distancias de cerca de 1.000 kms diarios a unas velocidades que rondan los 100 km/h.
El sistema de orientación es, cuando menos, curioso:
«La paloma mensajera tiene muy desarrollado su reloj biológico acorde con la latitud en la que se cría, de forma que tiene todos sus ritmos vitales adaptados a la intensidad y duración de la luz del lugar donde vive para cualquier época del año.
Así, si una paloma mensajera es soltada al norte de su palomar, encontrará que hay demasiada luz para ese momento y tenderá a volar en la dirección que la aleja del Sol. Lo mismo sucede si se suelta al sur, al oeste o al este, tomando en esos casos el camino más adecuado para que su reloj biológico se corresponda con la luz. Este instinto de orientación, característico de las palomas mensajeras, basado en compensar el desplazamiento aparente del Sol respecto a la hora y la latitud, se denomina menotaxia.
Sin embargo, esta facultad sólo le sirve para aproximarla al punto de destino. Para llegar al palomar en su tramo final, las palomas mensajeras emplean otro sentido de orientación, más evidente, basado en el reconocimiento previo de puntos fijos en varias direcciones: edificios, árboles, jardines, etcétera. Esta capacidad de orientación es llamada farotaxia.
Queda añadir que si el cielo está cubierto por nubes, la paloma mensajera queda algo desorientada. A pesar de todo, su instinto de menotaxia puede ayudarla a continuar si es capaz de vislumbrar la intensidad y dirección de la luz por entre las nubes. Si ya está orientada, puede continuar en la misma dirección hasta aproximarse a lugares más conocidos que le permitan usar la farotaxia.
En un último caso, opta por detenerse sobre lugares suburbanos hasta que el cielo quede despejado o para refugiarse de una tormenta, si bien es cierto que muchos ejemplares no llegan nunca a su destino si se encuentran bajo esta circunstancia.»
 http://liamngls.wordpress.com/2007/01/13/las-palomas-mensajeras/

miércoles, 2 de mayo de 2012

LEYENDA DE LA MALDICION DELOS TEMPLARIOS



Hace justo siete siglos comenzó la persecución de los templarios. Fue un viernes y 13; desde entonces ése es el día de la mala suerte en toda Europa, excepto en España.


El gran maestre del Temple entró en París como un rey. Su séquito de caballeros, escuderos y sirvientes era espléndido, pero sobre todo impresionaba su equipaje. Viajaba con 150.000 piezas de oro y tanta plata que hacían falta diez mulos para transportarla.
Jacques de Molay era un rey sin reino, el rey del dinero. La Orden del Temple se había convertido en la más importante entidad bancaria del mundo, la primera multinacional financiera de la Historia. Ahí residía su poder, pero también sería su perdición.
En cuanto el gran maestre llegó a París, el rey Felipe el Hermoso le pidió un préstamo para pagar la boda de una hija. El rey de Francia gastaba por encima de lo que tenía, pero Jacques de Molay abrió complaciente la bolsa. Estaba acostumbrado a prestarle a Felipe, de quien era el principal acreedor. Pensaba que así mantenía un control sobre el monarca francés, aunque en realidad lo que había logrado era hacerse al peor de los enemigos. Porque si desaparecía la Orden, pensaba el rey, desaparecerían las deudas.

Denuncia
Dicen que la idea se la dio un templario expulsado de la Orden, que había terminado en la cárcel, condenado a muerte. El antiguo caballero empezó a contar historias tremendas de lo que, supuestamente, pasaba en el Temple: abominaciones inauditas. Adoración del demonio, sodomía, ¿qué más? ¡Ah, sí, al ingresar los caballeros defecaban sobre el crucifijo!
El renegado se convirtió en una fuente informativa y el rey le perdonó la vida. La maquinación se puso en marcha.
En realidad existían ya muchas críticas a la Orden del Temple, una entidad tan poderosa tenía múltiples agraviados y corrían rumores de todo tipo por Europa y el Mediterráneo. La verdad es que los templarios se habían pervertido de su santa, humilde y humanitaria razón de ser inicial.

Todo había empezado en la más absoluta pobreza. Después de que la Primera Cruzada conquistara Jerusalem en 1099, un gran número de peregrinos europeos comenzó a visitar los Santos Lugares, pero eran frecuentemente asaltados en el camino. Un caballero cruzado de los que se habían quedado a defender Jerusalem, Hugues de Payens, que además de hombre de guerra era muy devoto, concibió en 1119 crear una orden religiosa que protegiese a los peregrinos con las armas, lo que luego se llamaría una orden militar. Un total de nueve caballeros se embarcaron en esa aventura. No tenían recursos económicos, pero no les importaba, porque habían hecho voto de pobreza –y también de castidad– siguiendo la regla benedictina. Hugues de Payens incluso tenía que compartir su montura con otro caballero, y de ahí surgió el emblema de los templarios, que es dos guerreros montados en un mismo caballo. Cuando el rey de Francia montó el infame proceso, eso se presentó como un indicio de homosexualidad.

El nombre
Como no tenían ni una mala casa para instalarse, el rey Balduino de Jerusalem les cedió un ala de su palacio, que ocupaba la alta explanada donde en templaotro tiempo estuvo el Templo de Salomón. De esa circunstancia casual tomaron un nombre que se haría famoso: Pauperes Conmilitones Christi Templique Salomonci, es decir, Caballeros Pobres de Cristo y del Templo de Salomón. La labor de los templarios pronto se hizo notar. Su pericia militar y su entrega a la misión que se habían impuesto les hizo temibles entre las bandas mahometanas que atacaban a los peregrinos. Además se convirtieron en la primera fuerza militar del llamado Reino Latino de Jerusalem, una milicia permanente, siempre dispuesta a entrar en combate. La protección a los peregrinos hizo que les afluyeran muchos donativos. No había ningún viajero a los Santos Lugares que no diese algo de buena gana a quienes hacían el viaje seguro. Entre los peregrinos había nobles y ricos comerciantes, que empezaron a dejar en sus testamentos tierras, castillos, casas y dinero para los templarios. Así, poco a poco, los “caballeros pobres” se fueron haciendo ricos.

El dinero llama al dinero, y los templarios empezaron a preocuparse de aumentar su riqueza. En excavaciones que se han hecho en la Explanada del Templo (hoy llamada de las Mezquitas), se han encontrado indicios de que los templarios se adelantaron a los modernos arqueólogos. Los que gustan de relacionar a los templarios con el esoterismo dicen que buscaban los secretos de la sabiduría de Salomón o el Santo Grial. Más bien parece que buscaban tesoros enterrados por los judíos asediados por los romanos en el año 70, que hicieron del Templo su último lugar de resistencia.
También podían buscar reliquias, que se vendían muy bien a los peregrinos, porque con el tiempo los templarios no sólo protegían la peregrinación, sino que habían hecho un próspero negocio de ella. Habían ideado un sistema de crédito para que los europeos pudiesen viajar a Tierra Santa sin dinero, una forma segura de que no les robaran. El peregrino hacía un depósito en el punto de partida, y recibía una carta de crédito, con la que iba sacando efectivo de las sedes templarias durante su viaje.
El fin
El siguiente paso fue, naturalmente, prestar dinero con interés. Así se convirtieron en el primer banco internacional. Luego vino la catástrofe en Tierra Santa, tras la victoria del sultán Saladino en los Cuernos de Hattín (1187), el Reino Latino de Jerusalem desapareció. Los templarios habían perdido su razón de ser, proteger a los peregrinos en Palestina y defender el Reino cruzado, pero siguieron con sus negocios, que cada vez despertaban más envidias y temores. La idea de crear una especie de Estado templario en el Sur de Francia inquietó a Felipe el Hermoso tanto como las deudas que tenía con la Orden. Deshacerse de ella supondría matar dos pájaros de un tiro. Si encima el rey francés podía confiscar las propiedades del Temple en Francia, serían tres pájaros, y el último muy apetitoso.
Para que se cerrara la trampa era preciso atraer a territorio francés al gran maestre Jacques de Molay, el jefe de la Orden, que tenía su cuartel general en Chipre. El Papa Clemente V, que estaba bajo la influencia de Felipe el Hermoso, pidió a Molay que viniese a Europa con sus altos dignatarios para discutir la organización de una nueva Cruzada. Por eso estaba en París el viernes 13 de octubre de 1307. A partir de esa fecha, la coincidencia de un viernes y 13 se consideraría un día maldito en toda Europa –excepto en España, que siempre ha ido a su aire–.
Esa madrugada, Jacques de Molay fue detenido mientras dormía en el parisino castillo del Temple. En una operación coordinada y secreta, los hombres del rey asaltaron las sedes templarias de Francia y lograron detener a 138 caballeros, aunque muchos se les escaparon.

El proceso fue una farsa inicua. A base de torturas se logró que 130 templarios, incluido el gran maestre, confesaran toda clase de abominaciones sexuales y religiosas. Es muy probable que hombres solos, con voto de no conocer mujer, que además estaban en contacto con la cultura oriental donde la homosexualidad estaba más tolerada, mantuviesen relaciones “contra natura”, como entonces se decía. Seguramente sucedía así en todos los monasterios de Europa. Pero admitir que los templarios adoraban a un ídolo grotesco llamado Bafomet (corrupción del nombre de Mahoma) era absurdo. Sin embargo, esas fueron las acusaciones “probadas”, por las que el Papa –que había intentado resistir sin éxito las pretensiones del rey francés– disolvió la Orden del Temple.
Cuando en marzo de 1314, siete años después de iniciado el proceso, Jacques de Molay fue quemado vivo en el “islote de los judíos” del Sena (hoy Plaza Dauphine), dijo desde la hoguera: “Papa Clemente, rey Felipe: antes de un año yo os emplazo a comparecer ante el tribunal de Dios para recibir vuestro justo castigo. ¡Malditos, malditos! ¡Seréis malditos hasta la trece generación de vuestra estirpe!”
La maldición del templario se cumplió. Clemente V murió dos meses después, mientras que Felipe el Hermoso contrajo de inmediato una enfermedad misteriosa que se lo llevó al otro mundo antes de que terminase el año.
Estas muertes anunciadas contribuyeron a que la desaparición de la Orden se viera rodeada de un halo de misterio, misticismo y magia. Había desaparecido la primera potencia financiera mundial, pero nació una primera potencia en el campo del esoterismo, que ha dado lugar a todo tipo de historias fabulosas hasta nuestros días.
La Orden del Temple fue formalmente disuelta por el concilio de Vienne en 1312, pero los templarios no desaparecieron. Fueron sañudamente perseguidos en Francia e Inglaterra, pero en España sobrevivieron, absorbidos por las órdenes militares castellanas y aragonesas surgidas en la Reconquista. En otros reinos se desafió la decisión papal. En Portugal conservaron todo su poder y simplemente cambiaron de nombre, llamándose Orden de Cristo, y también gozaron de la protección del rey de Escocia. Una de las leyendas que surgieron sobre los templarios es que habían sido los artífices de la victoria de los escoceses sobre los ingleses en Bannockburn (1314), que aseguró la independencia escocesa por tres siglos. Otra dice que templarios fugitivos de Francia se refugiaron en los Alpes, y allí enseñaron a guerrear a los campesinos de los valles perdidos. Esa sería la explicación de que los suizos, sin tradición caballeresca, se convirtieran en un pueblo de soldados profesionales, mercenarios de garantía al servicio de soberanos de toda Europa hasta el presente, que todavía forman el ejército papal.

Perviven
Lo cierto es que los templarios desaparecieron de la Historia, pero muchos no lo aceptaron. Cuando a principios del siglo XVIII surgió la masonería, algunos masones pretendían descender de los templarios, que siglos atrás habrían creado las primeras logias en Escocia. Al inicio del XIX, en 1808, se celebró en París una gran conmemoración del “mártir templario”, Jacques de Molay, con el respaldo de Napoleón, a quien interesaba desprestigiar a la monarquía tradicional. Y conforme avanzaba ese siglo, el movimiento romántico puso a los templarios entre sus héroes favoritos. Luego serían los adeptos al ocultismo quienes pretenderían recuperar la tradición templaria, mientras que otros buscaban sus tesoros siguiendo mapas astrales y topografías esotéricas. Ya en el siglo XX han surgido una treintena de organizaciones que se llaman y pretenden templarias. Algunas como la Orden de Molay, aparecida en Kansas City en 1919, tuvieron entre sus miembros a celebridades como Walt Disney. ¿Puede alguien creerse al padre del Pato Donald como templario?
Otras son menos jocosas (véase recuadro) por el atractivo que han tenido para neonazis, extremistas de derecha o fundamentalistas enloquecidos. Pero no hay que ser raro ni marginal para sentir la fascinación de los templarios, como demuestra la gran cantidad de libros de todo tipo que se venden sobre el tema.
Entre ellos, el mayor fenómeno mediático de la industria literaria, El Código da Vinci. Algunos pueden pensar que la famosísima novela ha contribuido a resucitar la afición a los templarios. En realidad es al revés, El Código da Vinci no ha hecho más que incorporar astutamente un sujeto fascinante para las masas.
http://www.tiempodehoy.com/cultura/historia/la-maldicion-de-los-templarios
 http://www.tiempodehoy.com/cultura/historia/la-maldicion-de-los-templarios