miércoles, 29 de febrero de 2012

LEYENDA ZENOBIA , la reina de Palmira


Septimia Bathzabbai Zainib, más conocida como Zenobia (23 de diciembre 245 - 274), fue la segunda mujer del príncipe Odenato de Palmira y reina del Imperio de Palmira entre 267 y 272. Odenato (castellanización del nombre Odenat) era un príncipe cliente del Imperio romano, pero fue asesinado en el 267 y entonces Zenobia tomó las riendas del poder a nombre de su joven hijo heredero.

Aprovechando las disputas en el interior del imperio por la corona del mismo, el reino de Palmira se sublevó e intentó crear su propio imperio con la intención de dominar a los dos que le flanqueaban, el romano y el sasánida. También tenían el incentivo de aprovechar el vacío de poder que el Imperio sasánida aún no había alcanzado a llenar. Las campañas militares de Zenobia le permitieron crear un imperio que abarcaba toda el Asia Menor e incluso logró tomar Egipto con sus tropas en el año 269, ya que allí se había levantado un posible candidato al trono romano. Zenobia logró deponer al pretendiente y reclamó la corona del imperio para su hijo.


Gobernó Egipto hasta el año 272, cuando fue derrotada y enviada como rehén a Roma por el emperador Aureliano. A partir de este momento, el destino de Zenobia parece confuso. Existen múltiples teorías desde que una enfermedad acabó con la vida de Zenobia, hasta que fue una huelga de hambre o una decapitación la causa de su muerte. La versión más optimista cuenta que Aureliano quedó tan impresionado por Zenobia que la liberó, otorgándole una villa en Tibur (actual Tívoli, Italia) donde se convirtió en una filósofa destacada de la alta sociedad, viviendo con sus hijos como una matrona romana.

Zenobia se casó con el rey de Palmira Septimio Odenato por 258 como su segunda esposa. Ella tenía un hijastro llamado Hairan, hijo del primer matrimonio de Odenato.
Alrededor de 266 Odenato y Zenobia tuvieron un hijo, su segundo hijo, Lucius Iulius Aurelio Septimio Vaballathus Atenodoro, más conocido como Vabalato.
En 267, el marido de Zenobia y su hijastro fueron asesinados, cuando Vabalato tenía solo un año de edad, por lo que su madre sucedió a su esposo y gobernó Palmira. A Zenobia y su hijo le fueron otorgados los títulos honoríficos de Augusta y Augusto.
Zenobia fortificó y embelleció la ciudad de Palmira con una avenida custodiada por grandes columnas corintias de más de 15 metros de altura. Estatuas de héroes y de benefactores se encontraban por toda la ciudad, pidiendo a todos los nobles de la ciudad que mandaran esculpir sus estatuas y con ellas levantaran una columna en la que exhibirlas. Todos los notables de la ciudad, posaron ante los artistas para satisfacción de los ediles. En Palmira podían encontrarse cerca de doscientas estatuas en sus columnas y en las paredes del ágora.

También mandó erigir en el año 271 d.C. un par de estatuas de ella y de su difunto esposo. La ciudad que contaba con una población que superaba los 150.000 habitantes, estaba llena de hermosos templos, monumentos, jardines y edificios públicos, entre ellos destacaba el Templo del Sol. Las murallas que rodeaban la ciudad, según se decía, tenían 21 kilómetros de circunferencia.
Tras la muerte de Galieno en el año 268 d.C. y viendo que su sucesor, Claudio el Gótico, tenía que dedicar todos sus esfuerzos a contrarrestar una invasión goda, Zenobia sublevó al reino de Palmira e intentó crear su propio imperio, con la intención de dominar a los dos imperios que le flanqueaban, el Imperio Sasánida y el Imperio Romano.
Roma, envuelta en un nuevo periodo de caos debido a las distintas sucesiones, dejaba a la reina de Palmira, que estaba bien asentada en su reino, intentar aspirar a crear un tercer imperio que dominara a ambos.

Zenobia fue conquistando nuevos territorios, aumentando el territorio del Imperio de Palmira en memoria de su esposo y como un legado a su hijo. Su objetivo declarado era proteger el Imperio Romano de Oriente del Imperio sasánida, por la paz de Roma, sin embargo, sus esfuerzos aumentaron significativamente el poder de su trono.

 Las invasiones de Egipto y Anatolia

En 269, Zenobia, su ejército, y el General Zabdas de Palmira conquistaron violentamente Egipto con la ayuda de su aliado egipcio, Timagenes, y su ejército. El prefecto romano de Egipto, Probus Tenagino y sus fuerzas, trataron de expulsarles de Egipto, pero el ejército de Zenobia capturó y decapitó a Probus. Zenobia se proclamó reina de Egipto y acuñó monedas con su nombre. En ese momento su reino se extendía desde el Nilo hasta el Éufrates.
El Imperio de Palmira en amarillo (año 271).
Después de estas incursiones iniciales, Zenobia llegó a ser conocida como "la reina guerrera" al dirigir a su ejército, demostrando ser buena jinete, capaz de caminar tres o cuatro millas con sus soldados a pie.

Zenobia hizo expediciones con su gran ejército y conquistó Anatolia hasta Ancira y Calcedonia, y más tarde Siria, Palestina y el Líbano. En su imperio de corta duración, Zenobia tomó rutas de comercio vitales para los romanos. El emperador Aureliano, subido al trono en el año 270, tras estabilizar la frontera del Danubio, decidió finalmente emprender una campaña militar contra Zenobia. Mandó algunas de sus fuerzas hacia Egipto y el grueso de su ejército hacia el este a través de Asia Menor. Zenobia contaba con un gran ejército, formado por sus arqueros y catafractos comandado por dos generales, Zabdas y Zabbai. Pero Aureliano conquistó Egipto y lanzó sus fuerzas hacia Siria.
Zenobia fue derrotada en Emesa (actual Homs), y se retiró a Palmira, donde fue sitiada por Aureliano. Palmira había hecho acopio de víveres y confiaba en la fuerza de sus excelentes arqueros, esperando resistir durante meses, pero gracias a los jefes árabes del desierto, que Zenobia había desdeñado, Aureliano venció la resistencia de la ciudad. Zenobia y su hijo se escaparon de allí en camello con la ayuda de los sasánidas, pero fueron capturados en el río Éufrates por los jinetes de Aureliano. El corto reinado de Zenobia sobre Egipto y el Imperio de Palmira habían terminado. Los palmiros restantes que se negaron a rendirse fueron capturados y ejecutados por órden de Aureliano.


LEYENDA DE IFIGENIA

 


En la mitología griega, Ifigenia (en griego Ίφιγένεια Iphigeneia, ‘mujer de raza fuerte’) era una de las hijas del rey Agamenón y la reina Clitemnestra. A veces se le considera una hija de Teseo y Helena criada por Agamenón y Clitemnestra.

Al comienzo de la guerra de Troya, Ifigenia adquiere un protagonismo especial cuando la flota de Agamenón queda retenida en el puerto de Áulide en espera de vientos favorables.

Para conocer la causa del problema, Agamenón acude al adivino Calcante, quien le informa que Artemisa estaba descontenta con Agamenón desde que éste había matado un ciervo en una arboleda sagrada y alardear de ser mejor cazador, por lo que había detenido el viento en Áulide, entorpeciendo su travesía de camino a Troya hasta que Agamenón sacrificase a la más hermosas de sus hijas para saciar su furia.

El rey al principio se negó. Sin embargo, presionado por su hermano Menelao, finalmente Agamenón envió un mensaje a Clitemnestra para que hiciera enviar a su hija Ifigenia con el pretexto de casarla con Aquiles. Luego Agamenón trató de impedir el sacrificio enviando secretamente otra carta a Clitemnestra en la que se desdecía su petición; sin embargo, esta segunda carta fue interceptada, no llegando jamás a su destino.

Fue así como Ifigenia se encaminó hacia un terrible futuro, según algunos, sola y según otros, acompañada por su madre Clitemnestra, pues los autores no se ponen de acuerdo en esto, como tampoco se ponen de acuerdo en su desenlace, que varía según la fuente a la que acudamos.

En las versiones más clementes, Artemisa se apiada de la joven, la cual sustituye por una cierva, llevándose a Ifigenia a Táuride, donde la convertiría en su sacerdotisa. Según otras versiones, como la de Sofocles, el sacrificio sí que ocurre, convirtiéndose así en una justificación del crimen que Clitemnestra perpetrará en un futuro.
Herbert Schmalz - Iphigenia

Hesíodo, que la llamaba Ifimedia, va un paso más allá y afirma que ésta se convirtió en la diosa Hécate.
 
Según Eurípides, Ifigenia, investida ya como sacerdotisa de Artemisa, vuelve a reencontrarse con su hermano Orestes. En el relato de Eurípides, Orestes viene huyendo de la persecución de las Erinias, que lo castigan por el asesinato de su madre Clitemnestra y de su amante, con una misión encomendada por Apolo: recuperar la estatua de Artemisa que había caído desde el cielo en Táurica para llevarla a Atenas. Orestes ha llegado a Táurica acompañado de su íntimo amigo Pílades; pero ambos han sido encarcelados por los habitantes de la región, los tauros, que tenían la costumbre de sacrificar todos los extranjeros a Artemisa. Casualmente, la sacerdotisa encargada de realizar el sacrificio es su hermana Ifigenia, quien se ofrece a liberar a Orestes, sin saber que era su hermano, si éste llevaba consigo una carta hasta Grecia. Orestes rehusó hacerlo, solicitando a Pílades que llevase él la carta y lo dejase a él para ser sacrificado. Tras un conflicto de mutuo afecto, Pílades termina por acceder, pero la carta hará que Orestes e Ifigenia se reconozcan, tras lo cual huyen juntos llevando con ellos la imagen de Artemisa.
 cymon and ifigenia


Por cierto, no debe confundirse la Ifigenia griega con aquella que junto a Cimón inspiró a varios pintores para encumbrar el poder del amor.

viernes, 24 de febrero de 2012

LEYENDA DE AVALON



  Ávalon o Avalón es el nombre de una isla legendaria de la mitología celta en algún lugar de las islas Británicas donde, según la leyenda, los manzanos dan sabrosas frutas durante todo el año. El mismo nombre del lugar derivaría de la palabra celta abal, manzana.

Se dice que la palabra Ávalon es una adaptación de la palabra celta Annwyn, que designa al legendario reino de las hadas, pero, ya en el siglo XII, Geoffrey de Monmouth pensaba que el nombre deriva de la traducción de "isla de las manzanas". Esto es altamente probable, debido a que, en el idioma bretón, manzana se dice aval, y en idioma galés se dice 'afal' (con la pronunciación de la "f" como "v").

Mitos relacionados

La isla legendaria fue utilizada como morada de brujos y hadas en numerosas fábulas de origen celta, siendo más conocida por su relación con las leyendas artúricas. Según la leyenda, tras la muerte del Rey Arturo en la batalla de Camlann, su cuerpo fue llevado para que reposara en la isla al cuidado de reinas hadas y de su hermana uterina Morgana Le Fay. De acuerdo a otras leyendas, Arturo simplemente duerme (debajo de una Colina Hueca) y espera el momento para regresar como Rey de Inglaterra.

Otras historias cuentan que este fue el lugar en el que Jesús de Nazareth desembarcó en las islas británicas en compañía de José de Arimatea y que, años más tarde, fue el lugar en el que se erigió la primera iglesia de Gran Bretaña. Posiblemente esto se refiera a la iglesia de Glastonbury.

Teniendo en cuenta la referencia a las manzanas, ha habido también quien ha relacionado los mitos celtas de Avalón con el helénico Jardín de las Hespérides.

En cualquier caso, el mito más importante asociado al lugar siempre ha sido el artúrico, fundamentalmente gracias a la aportación de Thomas Mallory en su Le Morte d'Arthur, referencia esencial de toda la literatura posterior sobre la historia del célebre rey.

Ubicación

La leyenda sitúa Ávalon en algún lugar no especificado de las Islas británicas, aunque ya a principios del siglo XI algunas de las tradiciones artúricas indican que este lugar puede estar situado en Glastonbury, donde antes de que la zona de la llanura de Somerset fuera dragada, existía una colina (Glastonbury Tor) que se elevaba como una isla en medio de los pantanos. Según el cronista medieval Giraldus de Cambrai, Durante el reinado de Enrique II, el abad Hernry de Blois patrocinó una búsqueda en la zona, lo que, al parecer, llevó al descubrimiento de un enorme ataúd de roble con una inscripción que rezaba Hic jacet sepultus iclitus rex Arthurus in insula Avalonia. ("Aquí, en la isla de Avalón, yace el Rey Arturo"). De Cambrai cuenta como los restos fueron trasladados en una gran ceremonia a la que asistieron el Rey Eduardo I y su consorte, y, según él, ahora estarían en el altar mayor de la abadía de Glastonbury, sitio que se convirtió en un foco de peregrinaje hasta la reforma anglicana.

En cualquier caso, actualmente se considera que la asociación de Glastonbury y Avalón no es sino un fraude. Los motivos son varios, entre ellos la propia inscripción, que parecería más adecuada al estilo del siglo X, muy lejos de los siglos V y VI en el que presuntamente Arturo vivió y murió. Por no mencionar la falta de referencias contemporáneas al descubrimiento, hecho que no habría pasado desapercibido. Todo esto hace pensar que la historia fue creada por la misma abadía para aumentar su reputación.

Algunos estudiosos de las leyendas artúricas han situado Avalón en la Ile Aval, en la costa de la Bretaña, mientras que otros la han ubicado en Burgh-by-Sands, en Cumberland, junto a la muralla de Adriano, donde se levantó el fuerte romano de Aballava, y otros más cerca de Camboglanna, en lo que ahora se llama Castlesteads.

En cualquier caso, como se ve, muchos son los que reclaman para sí la verdadera ubicación de Avalón, la isla de las manzanas. Parece que las brumas de Avalón cubren con su mítico velo el lugar de reposo de Arturo Pendragon. 

miércoles, 22 de febrero de 2012

LEYENDA DE TINTAGEL

 TINTAGEL 

http://www.arrakis.es/~joserm/a_maxica/ctntagel.htm

Tintagel es el nombre de un famoso castillo, hoy ya en ruinas, que se alzaba en una pequeña península situada en la costa septentrional de Cornualles. En su día era una de las fortalezas más grandiosas de la Britania céltica: Estaba rodeado de campos, huertos, árboles frutales, fuentes y charcas llenas de peces. El embarcadero situado a los pies de Tintagel estaba repleto de barcos, algo por otra parte necesario, pues el castillo estaba completamente rodeado por el mar. La fortaleza estaba bien provista frente a todo tipo de ataques, y su torreón, que los gigantes habían construido mucho tiempo atrás, se componía de enormes piedras de color azul y amarillo, dispuestas a modo de tablero de ajedrez. Era tal la grandiosidad de este castillo que el príncipe Tristán cuando lo vio por primera vez exclamó: "¡Tintagel! Benditos seáis tú y los que moran en tu interior".

En ese castillo vivía el rey Mark el tirano, que gobernaba desde allí todo Cornualles y parte de Bretaña. Una de las características de este rey era que tenía las orejas de asno, algo que se le notaba sobre todo cuando se cortaba el pelo y por eso hacía asesinar a todos sus barberos una vez que éstos habían acabado su trabajo. Pero la verdad se descubrió cuando un músico fabricó un juego de gaitas a partir de las cañas que crecían en la tumba de uno de estos desafortunados barberos: Cada vez que una de estas gaitas era tocada, se oía "¡El rey Mark tiene orejas de asno!".

Tintagel fue también protagonista de la más hermosa historia de amor de todos los tiempos: El romance de Tristán e Isolda. Tristán era el sobrino del rey Mark, un caballero muy leal que recomendó a su tío, que ya era todo un solterón, que se casara. La elegida fue la princesa Isolda, la hija del rey de Irlanda. La madre de Isolda había preparado un filtro de amor, para que su hija y el rey Mark la bebieran durante la noche de bodas, y así, se amasen eternamente. Pero por desgracia durante la travesía Isolda y Tristán bebieron accidentalmente de la pócima y se enamoraron. Cuando llegaron a Tintagel mantuvieron su relación a escondidas durante todo el tiempo que pudieron, pero finalmente el rey Mark se enteró. Tras muchas peripecias los amantes fueron perdonados por el Rey y Tristán se marchó a Bretaña y allí se casó con otra mujer. El príncipe resultó herido mortalmente en una última batalla, y pidió como último deseo poder ver a Isolda, pero su esposa, celosa, le mintió y le dijo que ella no quería venir. En ese instante falleció Tristán, e Isolda, que llegó poco tiempo después, murió también al ver su cadáver. El rey Mark, al enterarse, trasladó los cuerpos a Tintagel, y los enterró en una capilla del palacio. Y la noche siguiente una zarza salió de la tumba de Tristán y trepó hasta la de Isolda.

Pero Tintagel es sobre todo conocido por su conexión con el Rey Arturo, pues allí fue donde este nació y creció este gran rey. Uther e Igraine.

Y Arturo nació en Tintagel nueve meses después, el día 21 de Diciembre, festividad pagana del Solsticio de Invierno, que a partir de ese momento sería conmemorado con el nombre de Luz de Arturo (Alban Arthuan). Ello fue un suceso de importancia capital para el mundo celta: Había nacido el Enviado, el Mesías Céltico destinado a liberar a su pueblo de las cadenas que le oprimían.

En aquella época había comenzado la invasión anglo-sajona de Gran Bretaña: Tras el nefasto reinado de Vortigern los ingleses se habían hecho ya con el control de la parte sudoriental de la isla, y ya habían tomado Londres. Miles de celtas tuvieron que abandonar sus hogares y trasladarse a las zonas más occidentales de Britania.

Pero Arturo logró unificar a los diferentes reinos británicos y realizó campañas victoriosas contra los irlandeses, los pictos, y especialmente contra los sajones, a quienes derrotó en la gloriosa batalla del Monte Badón: El avance inglés fue detenido, y los celtas pudieron recuperar sus posiciones en el valle del Támesis. Comenzó una época de gran prosperidad en Britania, que sólo sería detenida por la muerte del Rey Arturo en la batalla de Camlann a manos de su sobrino Mordred.

A partir de aquél momento se sucedieron las desgracias en el Reino: El clima enfrió, se perdieron muchas cosechas y las pestes se cebaron sobre los habitantes del país; paraísos como Lyonesse se hundieron bajo las aguas. Pero lo que es peor: Los anglo-sajones reanudaron su avance hacia el oeste, haciéndose con la mayor parte de la isla, y miles de celtas tuvieron que refugiarse en Gales, Cornualles, y algunos de ellos incluso atravesaron la mar, dirigiéndose a Bretaña, Asturias y Galicia.

Pero para todos estos fugitivos Arturo no había muerto, sino que simplemente se encontraba en dormición en Avalón, o en alguna gruta o alguna colina, desde donde regresaría algún día para restaurar la unidad del mundo céltico. Y a pesar de los esfuerzos realizados por sus opresores para demostrar que Arturo había muerto, ellos siguieron esperando, desde lo más profundo de sus corazones, el regreso de su Rey.

Por eso Tintagel es el centro espiritual no sólo de Cornualles, sino de todo el mundo celta, en la medida en que allí nació el hombre cuya vida vendría a simbolizar el destino de la civilización céltica, nuestra civilización: Y en este sentido coincido con Jean Markale en el sentido que la vuelta futura de Arturo representa el renacimiento de la cultura de los antiguos celtas 
  

sábado, 18 de febrero de 2012

LEYENDA de ROMEO y JULIETA

 La pareja más famosa de la história del amor es Romeo y Julieta

Es la historia de dos adolescentes, cuya incontenible y desbordada pasión, coloca el amor por encima de la muerte; se ve dramáticamente marcada por el absurdo y ancestral odio que se profesan dos familias: los Montesco y los Capuleto. La lucha por llevar adelante su amor desencadenará en una tragedia que los unirá finalmente en la muerte. En Verona dos familias rivales, los Montesco y los Capuleto. Romeo conoce a Julieta, una hermosa joven, hija única de los Capuleto y ambos se enamoran a primera vista. Se casan en secreto, con ayuda de Fray Lorenzo. un hombre muy bueno quien ayudó mucho a Romeo.

El mismo día de la ceremonia, Teobaldo insulta a Romeo, a pesar de ello este último rehúsa batirse. Mercucio, el mejor amigo de Romeo, entabla duelo a muerte con Teobaldo. Romeo trata de separarlos y Teobaldo aprovecha para herir mortalmente a Mercucio. Romeo reta a Teobaldo y venga a su amigo matando a su adversario. El Príncipe de Verona condena a Romeo al destierro o a la muerte. Romeo huye a Mantua después de una última entrevista con Julieta.

El Conde Paris, pariente del príncipe, pide la mano de Julieta y le es concedida. Julieta se niega y pide auxilio a Fray Lorenzo, quien le aconseja que acepte la boda y le entrega un elixir que la sumirá en un estado parecido a la muerte...Romeo y Julieta

lunes, 13 de febrero de 2012

LEYENDA DE LA LUNA



Era la diosa de las sociedades matriarcales. Hija de Latona y hermana de Apolo. Se le atribuye la fertilidad. Fue Isis para los egipcios, representada como un hombre con la Luna nueva en la cabeza y la Luna vieja en los brazos.

El buey Apis egipcio está relacionado con el Sol y la Luna. Es el símbolo del Ojo de la Noche (la Luna) por sus cuernos formando creciente y también por su color (negro y blanco). Ese toro lleva sobre la lengua un escarabajo (consagrado al Sol), que simboliza la inteligencia Iniciática.
En la Tierra esta diosa recibe los nombres de Diana o Delia, en el cielo se le denomina la Luna o Febea y, el de Hécate o Proserpina en los infiernos. De ahí que Diana sea denominada diosa triple, triple Hécate, diosa de tres formas (triforme), etc.
Esto representa, por supuesto, tres niveles de calidad de la influencia planetaria: la inferior (los infiernos), la mediana (terrestre) y la superior (el cielo). Si no la interpretáramos así, no entenderíamos por qué Diana es la diosa de la caza.
Tenemos así, por un lado, el polo de la feminidad y, por otro, el de la agresividad femenina.

Entregada al ejercicio varonil de la caza, acabó la diosa por volverse insensible a las delicadas inclinaciones propias de su sexo. Ella no quería casarse y ninguno de los pretendientes que intentó conseguir su amor pudo lograrlo. Diana sólo deseaba correr por la selva y los prados, escalar los montes y cruzar las profundas riberas con un grupo de jóvenes cazadoras.

La naturaleza maléfica de esta mujer divina se demuestra en lo que sucedió con Acteón, un joven cazador que, hallándose en el bosque con sus compañeros, se separó del grupo para ir a beber a un arroyuelo del valle de Gargafia, consagrado a Diana.
Resultó que en ese mismo arroyo descansaban Diana y sus ninfas de la agotadora cacería. Las ninfas, al advertir el ruido de Acteón al acercarse, lanzaron un grito de espanto y Diana, indignada contra el cazador temerario, cogió agua de la corriente con sus manos y se la echó a la cara. Acteón quedó convertido en ciervo y sus propios perros, al verle, se lanzaron sobre él destrozándolo, pues de su boca no pudo salir la frase: "soy Acteón, vuestro amo". Sin comentarios.
La naturaleza superior de la diosa de la Luna, romántica y sensible, se demuestra en la siguiente historia.


Diana gustaba de pasear de noche bajo los rayos de la Luna y fue en uno de esos paseos cuando se enamoró del pastor Endimión, mortal que había sido condenado por la severa Juno, la celosa esposa de Júpiter, a dormir treinta años seguidos.
Ella esperó a que despertara y entonces le declaró su amor, olvidando sus promesas de castidad. Le obsequió según se cuenta con cincuenta hijas y un varón.

sábado, 11 de febrero de 2012

LEYENDA DE MNEMOSINE


http://oceanica.ohlog.com/mnemosine-diosa-de-la-memoria.oh28267.html&usg=__t NQ4pP-0eXi3fD_iHtdZgBIPH1E=

  En la mitología griega, Mnemósine (en griego Mνημοσυνη) es la personificación de la memoria y madre (con Zeus) de las nueve musas.
  los dioses le pidieron a Zeus que creara divinidades capaces de cantar el nuevo orden establecido en el Universo. Disfrazado de pastor, Zeus se unió durante nueve noches consecutivas con Mnemosine, hija de Gea y Urano, hermana de Kronos y Okeanos.  Mnemosine, personificación de la memoria, "sabe todo lo que ha sido, es y será " ; posee el conocimiento de los orígenes y de las raíces, poder que traspasa los límites del más alla. En Lebadea, ciudad de Beocia, existía una fuente con su nombre, de donde tenían que beber los asistentes al oráculo de Trofonio para tener acceso a la revelación. En las regiones infernales, en el oscuro reino de Hades, existía también una fuente de Mnemosine, a la que se le oponía la de Lete, el río del olvido, del que bebían los difuntos para olvidar su vida terrena.  Para los griegos, los muertos son aquellos que han perdido la memoria.

De la unión de Zeus con Mnemosine nacieron las Musas .

 Psicológicamente podríamos decir, que de la unión de lo divino (los arquetipos del inconsciente colectivo) con la memoria se producen las artes, la inspiración y las manifestaciones de cultura. Las Musas eran sumamente sabias pues conocían todas las historias. Ellas suplen las ausencias de la tradición, teniendo acceso a la sabiduría de Mnemosine, el conocimiento de los orígenes y de las verdades eternas. Homero no las dota de atributos diferentes y eran invocadas primordialmente como deidades de la memoria. Y ya la Mitología nos da un indicio de la función arquetipal de la Historia, porque siendo las Musas personificaciones de la memoria, ellas son, contradictoriamente, "las vírgenes que procuran el olvido de los males y el fin de los pesares" (Hesíodo, Teogonía) endulzando las angustias de la humanidad. La genealogía hesiódica de las Musas las señala en número de nueve, entre las cuales se encuentra Clio. La tradición posterior, en tiempos relativamente modernos, les asigna atributos particulares a cada una, constituyéndose Clio en la personificación de la Historia. Su nombre significa gloria, honor, Ella canta comenzando por el principio, elogiando las hazañas de los héroes, anunciando los hechos importantes. Pero Clio no se interesa por la acumulación de datos, por los sucesos cotidianos, por la historia casuística o el tiempo profano. Ella canta sólo a lo significativo, a aquellos eventos que son algo más que el simple hecho, a los acontecimientos heroicos que tienen un sentido arquetipal, una resonancia psicológica. El pasado expuesto por Clio no es meramente la ubicación temporal de lo que sucedió anteriormente, no es una secuela de causas y efectos, es, más bien, una conexión con las realidades fundamentales, con el fondo del ser y la existencia. Tanto para Hesiodo, como para Homero o Empedodes, las Musas no representaban exclusivamente una memoria exacta del pasado. Eran las reveladoras de verdades escondidas, de una visión profunda e interior del pasado, que permitía revivir las relaciones auténticas, lo cual daba una verdadera sabiduría. Esto se incorpora a la tradición griega de que el conocimiento del pasado pertenecía los poetas, quienes tenían acceso a una facultad especial. Hasta el mismo Aristóteles consideraba que la poesía era la única capaz de obtener una enseñanza esencial de la secuencia temporal de hechos empíricos.

Otra vertiente importante de la Mitología de la Memoria en Grecia es la de la metempsicosis, doctrina de la transmigración y reencarnación, tal como aparece entre los pitagóricos. Ya no se trata de la memoria de los acontecimientos primordiales, como en las musas, sino del recuerdo de las existencias personales anteriores. Esta es una aproximación histórica. Es descubrir una trama en nuestras vidas pasadas y dispersas; rastrear nuestra propia historia a través de una anamnesis. Y es precisamente este recuerdo lo que sitúa a un hombre entre "los que saben". Grecia produjo un verdadero tratado de la memoria. Platón, por ejemplo, afirmaba que los perfectos no tienen necesidad de recordar ya que no han olvidado. El conocimiento de la verdad consistía en recordar las Ideas una vez observadas por el alma, La sabiduría dependía, por lo tanto, del recuerdo de esa realidad superior que era el mundo de las ideas. Pero la dimensión psíquica de esta mitología no se limita exclusivamente a las costas mediterráneas. Las prácticas de los chamanes siberianos intentan recuperar las existencias pasadas. En la India el olvido se equipara a la muerte, a la pérdida de uno mismo, mientras que la anamnesis implica la recuperación de la identidad y el sine que non de la inmortalidad. Buddha y Krishna pertenecen a los pocos que pueden recordar sus nacimientos y existencias pasadas. Y es esa memoria absoluta la que confiere el poder para liberarse del encadenamiento karmico, y la que permite el dominio del destino propio y la llegada a la sabiduría. Sólo conociendo el pasado, así como los efectos y repercusiones de nuestras conductas anteriores, podremos evitar la vuelta al sufrimiento y a la existencia, y podremos redimimos de la ley que nos impone las transmigraciones infinitas(Mircea Eliade, Mito y realidad). 

martes, 7 de febrero de 2012

LEYENDA DE LA MOIRAS



Las Moiras son seres pertenecientes a la mitología griega, personificación del destino o Anagké (su equivalente romano son las Parcas, personificación del Fatum). Aunque se las reconoce en ciertos pasajes como hijas de Zeus y Temis, es más probable, sin embargo que sean hijas de Nix, la Noche, diosa que concebía por sí sola (Teogonía de Hesíodo).

Las Moiras son tres, Cloto, Láquesis y Átropos, "la que hila", "la que asigna el destino" y "la inflexible". Son la personificación del destino, y su misión en el horizonte mitológico griego, es la de asignar el destino a los seres que nacen, deparándoles suertes y desgracias.

Como diosas del destino velan porque el destino de cada cual se cumpla, incluyendo el de los propios dioses. Asisten al nacimiento de cada ser, hilan su destino y predicen su futuro. Se las representaba como tres mujeres de aspecto severo: Cloto, con una rueca; Laquesis, con una pluma o un mundo y Átropos, con una balanza.

En los orígenes del mito estos espíritus estaban relacionados con el nacimiento. Ya que en el momento del nacimiento decidían cuál iba ser la vida del nacido, predestinaban sus actos y el momento de su muerte. Posteriormente el mito evolucionó a la forma que conocemos de las tres hermanas. El destino era determinado mediante un hilo de lana blanca o dorada, para los momentos de felicidad, o de lana negra, para los momentos de dolor. La más joven, Cloto, preside el momento del nacimiento y lleva el ovillo de lana con el que va hilando el destino de los hombres; la segunda en edad, Láquesis, enrolla el hilo en un carrete y dirige el curso de la vida y la anciana Átropos, la propia Parca, coge del carrete el hilo de la vida y lo corta con sus tijeras de oro, sin respetar la edad, la riqueza, el poder, ni ninguna prerrogativa, y así ésta llega inevitablemente a su fin.

La representación más comúnmente usada era las tres viejas hilanderas o unas melancólicas doncellas. Shakespeare se inspiró en este mito para crear las tres brujas que aparecen en Macbeth, cuya intervención es determinante en el destino del protagonista.

Son las Parcas de los romanos (Nona, Décima y Morta). La mitología nórdica cuenta con un equivalente: las Nornas.


Otra acepción: La moira se entiende en la mitología griega no sólo como las parcas sino como el destino en sí. Es la fatalidad que rige la vida y hechos de los héroes, por ejemplo el ineludible karma que arrastra Edipo. 

 

miércoles, 1 de febrero de 2012

LEYENDA DE AVALON LA ISLA DE LAS MANZANAS




De los lugares míticos que pueden abstraernos de la realidad al abrir las puertas hacia el gran misterio de lo sagrado femenino, la Isla de Avalon seduce y fascina como el aroma del caldero sagrado de Cerridwen. Ligada a viejas historias celtas de la antigua religión adoradora de la Diosa tanto como a la saga arturiana, Avalon es símbolo actual de un reino que se niega a morir, el de la magia y la imaginación humana.

Los celtas la llamaban Ynisvitrin, o Inis Gutrin, Isla de Cristal. También es la Isla Radiante y la Entrada a Annwm, el Otro Mundo. Se dice que Avalon viene de la vieja palabra bretona aval, manzana, y es por lo tanto la Isla de las Manzanas. Y aunque todavía hay estudiosos que no concuerdan con la teoría dominante, el pueblo británico da por hecho que la Isla de Avalon se encuentra, geográficamente, en Glastonbury Tor.

El primer escritor en mencionar Avalon fue Geoffrey de Monmouth en 1139. En su Historia Regum Brittaniae la menciona dos veces en referencia a la vida del rey Arturo, llamándola Insula Avalonis, Después en su Vita Merlín se refiere a ella como Isla Pomor. Este autor fue el primero en popularizar la historia de Arturo, sucedida unos 600 años antes, y adujo siempre basarse en escritos y conocimientos que sería imposible encontrar hoy. Y aunque historiadores modernos lo han acusado de haber escrito con «.... un amor no ordinario por la mentira» se percibe claramente la mitología celta detrás de sus historias. Esto me vuelve hacia el inicio: la Diosa, Cerridwen.

Esta historia puede muy bien iniciar con Ella, la Diosa Blanca de la Vida en la Muerte y la Muerte en la Vida, Y con Taliesin, el hijo, el bardo, el poeta, el Merlín. Y con La Dama del Lago y Morgana...... y entramos al reino de las hadas.

Cerridwen es el nombre galés de la Diosa Triple y a la cual Avalon está dedicada. Según el Romance de Taliesin, (contenido en El Libro Rojo de Hergest junto con una colección de romances que los antiguos bardos cantaban acompañados por su arpa, escrita en el siglo XIII), esta diosa tiene dos hijos que representan los aspectos luminoso y oscuro que emergen de la Única: su hija Crearwy, es la más hermosa y blanca del mundo y su hijo Afagddu, oscuro y tremendamente feo. Cerridwen, dueña del Caldero del Otromundo - donde se cocinan la inspiración y el conocimiento sagrado-, decide preparar una poción que dará a Afagddu el don de la suprema inteligencia y la visión, para consolarlo de su extrema fealdad. Para ello debe añadir las hierbas mágicas apropiadas, recogidas en las horas planetarias debidas y hervir esta poción a fuego lento durante un iniciático año y un día. Para ayudarla escoge al pequeño Gwion, quien durante todo ese tiempo remueve el caldero bajo la advertencia de no tocar el líquido ardiente. Al cumplirse el plazo tres gotas candentes caen sobre su dedo, y por el ardor se las lleva a la boca. Gwion de inmediato conoce la naturaleza y el significado de todas las cosas del pasado, presente y futuro, y así se da cuenta de que tiene que huir de la furia de Cerridwen.

Ella lo persigue a través de un ciclo de formas cambiantes, que corresponden tanto a animales totémicos como a la rueda del año: él es liebre, ella perro de caza; él pez, ella nutria; él pájaro, ella halcón, él grano de trigo, ella una gallina negra que finalmente se lo traga. Cuando Cerridwen vuelve a su forma original está embarazada y nueve meses después lo da a luz. Como a tantos otros niños mitológicos, lo mete en un saco de cuero y lo deja en el mar, donde lo encuentra el príncipe Elphin, quien le da el nombre de Taliesin, «muy valioso» «el radiante», quien se convierte en el bardo más grande de todos los tiempos.

Somos los que hacen la música
Y los que sueñan los sueños,
Vagando por solitarios acantilados,
Sentados junto a desolados arroyos;
Perdedores del mundo y del mundo desertores
Sobre quienes brilla la pálida luna;
Aún así parece que siempre seremos
los motores, los agitadores del mundo.

A. O’Shaughnessy (1844-81)

Un bardo es "el que sabe". La historia vive en su memoria. Lo que fue, lo que ha sido, se resuelve siempre en el presente en que se canta y atisba, pre-ve el futuro. Si el tiempo es espiral, como Caer Sidi el castillo de la muerte que lleva a la vida -y es de cristal-, el pasado tiene en si el futuro y un bardo, un poeta, si lo es, vierte las palabras sagradas con que la Diosa lo nutre. Es entonces que nuestro Taliesin, porque nuestro es todo lo humano, se convierte en la palabra detrás de lo que es, que sucede, que manda y construye. Y así como desenmascara la falsa poesía con su verdad y su magia en la corte de Elphin, se llega a convertir – a pesar de los siglos- en el mentor del legendario Arturo, que representa la luz del sol que continúa pese a los cambios que puedan ocurrir en esta tierra.

En Caer Sidi está el caldero de Cerridwen, donde la inspiración y la sabiduría yacen. En Caer Sidi los seres que mueren recorren su cristalino espiral para llegar a la salida guiados por Ariadna y continuar la vida. El caldero se alimenta de esa sabiduría adquirida por los que han sido y nutre a los que serán. En Caer Sidi es claro que la muerte es trasmutación. Y transmutación es magia.

       
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