
Contrajo matrimonio con Luis XIV
En 1684, cuando hacia un año de la muerte de su esposa, Luis XIV se casó en secreto con Françoise d'Aubigné, marquesa de Maintenon. "Françoise D'Aubigné, proveniente de la baja nobleza, nació en 1635 en una cárcel. Sin embargo, le esperaba un destino extraordinario: ser la mujer del hombre más poderoso de su tiempo. Muy joven se casó a los 17 años con un poeta de cuarenta años, Paul Scarron. Este tenía un salón muy conocido frecuentado por varios famosos de la época. En los salones a Françoise llamó la atención de los nobles que los visitaban. Bella, inteligente, fina y virtuosa (sólo se permitió una única aventura amorosa después de enviudar), logró que sus nuevos amigos la presentaran en la corte. A los 25 años enviuda de el poeta. De su matrimonio gano el arte de agradar y conservo buenas relaciones.
Luis XIV el rey Sol

Françoise d'Aubigné (1635-1719), la Viuda Scarron, luego Marquesa de Maintenon, ya era una distinguida anfitriona de la alta sociedad parisina antes de convertirse en la aya de los bastardos del Rey y de su amiga la Marquesa de Montespan, a la cual reemplazaría como amante. Al final, Luis XIV la desposó secretamente al poco de fallecer la reina Maria-Teresa de Austria en 1683. Los historiadores suponen que alrededor de 1674, Françoise d'Aubigné cedió a los avances del Rey, convirtiéndose en su amante secreta a espaldas de la Marquesa de Montespan. Loca de celos, la Montespan inició una encarnizada lucha contra esa rival, sometiéndola a toda clase de humillaciones hasta que, con ánimo de justicia, el Rey convirtió a Françoise d'Aubigné en marquesa de Maintenon.
Con la edad, Luis XIV buscaba la tranquilidad y la paz en un matrimonio estable. Junto a ella, Luis se volvió devoto, cumpliendo puntualmente con sus deberes religiosos. Se sabe que fue la única mujer a la cual acordó su total confianza y gustaba escuchar sus consejos (aunque en su mayoría, siempre mantenía su independencia en los asuntos de Estado). A partir de aquella fecha, el monarca vivió maritalmente con ella y dispuso que se instalase en el 1er piso de palacio, contiguos a los suyos propios, y nunca volvió a tener escarceos amorosos con terceras.
HECHOS CURIOSOS
La malignidad y las astucias femeninas le inquietaban tanto que se prohibió a si mismo hablar de "cosas importantes" con sus amantes. Igual que el poeta La Fontaine, estimaba que las mujeres eran incapaces de guardar un secreto, tanto por ligereza y descuido que por ambición. A la única mujer por la que sintió veneración, fue su madre la reina Ana de Austria, sabedor que ésta le había entregado una Corona restaurada, fuerte y poderosa, aunque jamás cedió a sus ruegos en asuntos amorosos y públicos. Su madre habría deseado que Luis adoptase una conducta más formal en su vida matrimonial, en vez de ofender a su esposa al mostrar públicamente a sus amantes.

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