martes, 23 de octubre de 2012


SIMBOLISMO DE ESCORPIO EN ASTROLOGÍA

Illuyankas.dragon

Escorpio es el signo más complejo del Zodíaco. Y ello se manifiesta claramente en la variedad de representaciones simbólicas que encarnan su significado. El escorpión y la serpiente son sus símbolos más arcaicos. En un nivel más evolucionado se le representa como un águila, emblema de las legiones de la Roma imperial, y, finalmente, en la cumbre simbólica como Fénix.
Escorpio es, en astrología, el octavo signo del zodiaco, ocupando los meses otoñales que transcurren desde el 23 de octubre y el 23 noviembre. Es decir, el período en el cual la naturaleza arranca la materia orgánica muerta (MOM) y los animales y plantas se preparan para una nueva vida invernal. Simboliza la resistencia, la degradación y la muerte, el dinamismo, la dureza y las luchas, teniendo por regentes a Marte y a Plutón (las energías simbolizadas por estos dos planetas se despliegan con máxima eficiencia en el signo y casa de Escorpio).
La MOM retorna al caos en espera de que, con ayuda de los microorganismos edáficos, se genere el preciado humus que creará las condiciones necesarias para el renacimiento de la vida. Signo acuático fijo, Escorpio puede representar el fluir de los ríos que han nacido en las fuentes montuosas (Cáncer) dirigiéndose a las aguas profundas del océano (Piscis).
Animal negro como es, el escorpión parece huir de la luz, vive escondido en lo profundo del abismo de la nada y de la muerte. De ahí su relación con Plutón, potencia o energía misteriosa, colectiva, sombría e infernal.


Se establece en el simbolismo de Escorpio una dialéctica entre destrucción y creación, muerte y renacimiento, condena y redención, amor y guerra.
La naturaleza volcánica de Escorpio hace de él un pájaro que no despliega sus alas más que en medio de tempestades, pues su clima es el de las tormentas, los terremotos, las erupciones de los volcanes, todas las fuerzas incontrolables de la naturaleza en su desencadenamiento y su país es el de la tragedia.
EL SIMBOLISMO DE LA SERPIENTE
La serpiente es, junto con el escorpión, que ya hemos descrito profusamente, la representación simbólica de Escorpio más arcaica. Este reptil aparece en representaciones egipcias siempre en contextos religiosos. El mundo inferior estaba repleto de monstruos, entre los que destacaban las imágenes teriomóficas de reptiles con cabeza, brazos o piernas humanas.
La repugnancia del hombre frente a la serpiente se debe a su mortal veneno y, probablemente, al rechazo hacia un ser que se arrastraba por el suelo, pues simboliza lo que hay en nosotros de más bajo, tosco, primitivo e instintivo. Sin embargo, lo que pareció cautivar el pensamiento mitológico egipcio fue un rasgo biológico del reptil: la muda anual de su piel, lo que simboliza la continua regeneración, el eterno proceso de muerte-renacimiento, las sucesivas transformaciones inherentes a la vida instintiva o natural. Esto explica la morfología serpentiforme de los difuntos en algunas secciones de los libros del mundo inferior, el reptil en cuyo interior se rejuvenece el Sol en su duodécima y última hora y, finalmente, el remate en forma de cabeza de serpiente, propio de uno de los instrumentos con los que se realiza la ceremonia funeraria de apertura de la boca (Molinero Polo, M. A., 2000).

El contenido simbólico de la serpiente es tan rico que no conoce límites. En él se fusionan cosmogonía y escatología. Así, en Los libros del mundo inferior, el Sol se prepara para su renacimiento, rodeado por una serpiente. También la potencia negativa viene representada en el símbolo de la serpiente. Aapep, la divinidad egipcia que representa la amenaza del caos sobre el mundo, símbolo del poder de las tinieblas, es la fuerza que tiende a reducir a la nada todo lo creado. Por eso, es el enemigo del Sol, en tanto que dios creador del universo. Sus asaltos se producen en la mayor de las oscuridades, intentando paralizar el desplazamiento de la barca solar, bebiendo el agua sobre el que se desplaza o haciéndola encallar en sus anillos. Su ataque es más peligroso durante el ocaso, cuando el Sol ha de atravesar las regiones por las que entra al Occidente o sale al Oriente. Representado como una serpiente gigantesca, Aapep nunca es vencido por completo, pese a que en los momentos en que el color rojizo del cielo en la alborada anuncie la derrota del mal y la victoria del astro solar, pues el mal está en la esencia misma del universo.
Los magos profesionales eran los encargados de contrarrestar los efectos perniciosos de las picaduras de las serpientes, por lo que podemos afirmar que ellos poseían parte de su poder. En Deir-el-Medina, el umbral de algunas puertas presentaba dos imágenes de serpientes en relieve, por lo que el animal era el protector de la casa. En ciertos cuentos literarios quedan ecos de esta simbología, como en la serpiente gigantesca de la isla paradisíaca del náufrago, que actúa de garante del destino del príncipe o es guardiana de fabulosos tesoros (Molinero Polo, M. A., 2000).

PLUTÓN: EL DIOS DE LAS TINIEBLAS
Plutón es el regente del inframundo. Representa la parte más arcaica de la personalidad, el aspecto más oscuro de lo inconsciente colectivo. La palabra clave que define su manifestación es Transformación. Esta palabra parece no contener la resonancia afectiva, la numinosidad y el profundo propósito psíquico característico de Plutón, por desgracia. Y es así cómo resulta difícil comprender que toda crisis y sufrimiento, por una desintegración/es o una pérdida/s, son necesarios para un crecimiento y despliegue no sólo del individuo, sino también del colectivo de una época. Y es que Plutón es un planeta que tarda 248 años en dar una vuelta completa por el zodíaco, por lo que permanece por varios años en un mismo signo. Así, toda persona que nace con plutón en un signo dado, tendrá estampada las características de la generación a la que pertenece, con su particular compulsión, su tipo de obsesión específica y su recompensa sui generis, tras su descenso a los infiernos.
Este planeta está relacionado con una visión del mundo y del Universo particular, de tipo oculto o hermético. Esta visión se manifiesta a un nivel individual en los diferentes tránsitos de este planeta por el horóscopo o cuando el tránsito de un planeta exterior activa algún aspecto importante de Plutón y algún planeta personal. En especial los fuertes contactos con planetas exteriores vinculan al individuo con los movimientos del colectivo, de manera tal que éstos serán más sensibles a lo que se gesta en el caldero de lo inconsciente colectivo.

A un nivel colectivo, la manifestación de Plutón comienza cuando las estructuras que mantienen a una sociedad empiezan a desmoronarse. Los dioses antiguos habrán de morir para dar paso a una perspectiva amplificada y al nacimiento de nuevas deidades. Estos nuevos dioses representan, en realidad, todos aquellos valores que la sociedad ha desechado y mantenido en la sombra, aflorando, “repentinamente”, con un nuevo atuendo. Sin embargo, pese a que la irrupción de las energías simbolizadas por Plutón puedan parecer repentinas, las transformaciones plutonianas representan el poder de evolución de las fuerzas de la naturaleza: el crecimiento, el desarrollo, la muerte, el decaimiento y el cambio de estado. Y no hay modo alguno de evitar estos ciclos de crecimiento, todos ellos lentos y, en gran parte de su desarrollo, ocultos bajo la superficie de la manifestación. En el mundo de los entes inertes también se puede observar este mismo desarrollo en la condensación de las estrellas y galaxias, en su brillar, su expansión, su explosión, su muerte y su decaimiento. En el proceso de formación de las rocas, éstas igualmente son erosionadas, trasladadas y reincorporadas en nuevas rocas. Las placas continentales se mueven y colisionan, dando lugar a los terremotos y erupciones volcánicas, ambas imágenes elocuentes de las fuerzas representadas por Plutón. En cierto sentido, el simbolismo de Plutón (al igual que Escorpio y la casa VIII) se asocia con el mito de Osiris. Y, en este mismo sentido, representa a la divinidad anatolia que adquiere la forma de una serpiente o dragón y que es protagonista del Mito de Illuyanka. Este mito ha llegado hasta nosotros gracias a una fiesta hitita, purulli, que tiene lugar en Nerik, siendo un ritual de renovación de la fertilidad de la tierra. Existen varias versiones del mito, pero todas ellas hacen referencia al combate entre el gran dragón Illuyanka y el dios de la Tormenta lo que representa una lucha por el poder supremo. Este mito, al igual que el de Osiris y muchos otros de igual significado psicológico, podemos referirlos a una lucha del orden (Saturno) contra el caos (Plutón) y a la colaboración de los hombres y los dioses para el restablecimiento del orden cósmico. La participación humana es necesaria, lo que eleva al protagonista a una situación cercana a la divinidad, pero encierra un considerable peligro-oportunidad: la muerte.

Reproduzco las importantes palabras de Robert Hand (1981) referidas al arquetipo de Plutón:
“As Pluto is connected to breakdown and decay, so it is also connected to those elements of society that reflect breakdown and decay. This is the source of Pluto´s associations with the underworld elements, organized crime, and people who are so socially disaffected that they represent a threat to society. Terrorism is a manifestation of Pluto; it comes about because the world is unwilling to deal with certain pressing problems. At this point in history the right of the Jews to a state of their own is colliding with the right of the Palestinian Arabs to the country from which they were expelled when the Jewish state was created. Terrorism has resulted because the world is unwilling to deal with this problem. The socially disaffected are only a manifestation of Pluto´s power. Though criminals and terrorists seem to be what destroys society, they are merely the agents by which the destructive power already inherent in the situation manifests. They are not the source of destruction, and even if they were eliminated, something else would replace them as agents of that power.”
Centremos ahora la atención en la importancia del apetito sexual insaciable relacionado con Plutón. El aspecto de muerte-renacimiento asociado a la sexualidad, está quizás más velando, pero tiene una importancia suprema. Así, por ejemplo, si entendemos que el propósito de la sexualidad es la conservación de la especie más allá de la muerte de los individuos, nos encontramos con una asociación muy interesante. Y si profundizamos un poco más, vemos cómo en el acto de la concepción, cuando las dos células sexuales se unen para perder su individualidad, dando luz a un nuevo individuo que es, sin embargo, la unión de ambos, sucede algo sorprendente. La formación del zigoto, tras la disolución del espermatozoide por las enzimas del óvulo, da lugar a múltiples divisiones celulares en su camino a través de la trompa de Falopio. Entonces, la actividad del espermatozoide ceja y toma el relevo el óvulo femenino que con sus enzimas disuelve, aniquila y transforma la célula espermática, a la vez que se transforma también él. Una vez formado el embrión, inicialmente femenino, éste va evolucionando en la cavidad uterina materna, de un modo semejante a como involuciona el hombre en la tumba. La diferencia existente es que en la matriz se produce la formación de un ser, mientras que en la tumba tiene lugar su desintegración. Lo importante en ambos casos es que se producen cambios de estado, transformaciones, lentas y sutiles, que con el tiempo se hacen patentes. Y existe un vínculo importante entre el orgasmo sexual y la muerte. Es decir, el acto sexual representa la muerte del ego y la unión con algo más elevado, sentida como una renovación de la vida. Este es el aspecto trascendente de la sexualidad representado por Plutón.
Plutón se asocia con la escala completa de los posibles estados y sentimientos. Estos pueden moverse desde el extremo de la máxima perversión sexual, los depravados espectáculos pornográficos, la sodomía, la zoofilia, etc... al éxtasis místico alcanzado en los contactos sexuales. En este sentido, el libro de Julius Evola Metafísica del Sexo tiene el cuño del arquetipo plutoniano.
Para amplificar el significado de Plutón en Astrología, en lo que creo, al igual que Greene, es un símbolo femenino, primordial y matriarcal, como lo son el resto de diosas que encarnan el arquetipo de la Gran Madre, haremos un breve recorrido por la significación de la Diosa sumeria Ereskigal.

fuente:  http://www.odiseajung.com/jung-psicologia-ensayos/ensayo.php?tit=Delgado-activacion-muerte-renacimiento-III


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